Sociedad

En la mitigación del cambio climático todo cuenta

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Mi impresión es que hasta los más negacionistas o retardistas del cambio climático se están dando cuenta de que algo raro pasa con el clima. Por supuesto que no lo achacan a la acción humana, faltaría más, sino que lo justifican en que en la historia de la Tierra, conocida o no, siempre habrá habido periodos más o menos cálidos, tormentas destructoras, sequías como aquellas que pasaban en Egipto, etc. En qué por mucho que hagamos poco podemos hacer ante lo que viene porque sí. Por este dejar de hacer también transitan los creacionistas y ciertos apocalípticos.

Pero frente a ellos hay mucha gente que está convencida de que algo podrá hacer por mitigar los impulsores del cambio climático con su vida diaria, que no es más que una adaptación responsable a la crisis climática y sus repercusiones que pueden venir y sumirnos en emergencia varias. Y lo decimos así para que no nos tachen de predicadores. Lo enunciamos simplemente como hipótesis. Vamos en plan positivo, no queremos echar la bronca a nadie. Por eso traemos aquí esta estupenda ilustración, cedida por «València. Clima i energía». Hasta el título es bonito y esperanzador: tus decisiones cuentan.

Todo cuenta porque todo depende de las decisiones que alguien toma. Algunas acciones van antecedidas de reflexiones y compromisos. Esas son las que más valen. En el gráfico de la Generalitat Valenciana se representan los ahorros mensuales que cada cual puede sumar en la cuenta global de emisión a la troposfera (atmósfera). Son acciones cotidianas pero al final suman mucho. Hay ahorros más o menos bajos pero si se hacen cotidianamente suman mucho; otros ahorros medios que suponen mucho más aunque se hagan menos veces y finalmente se representan con los iconos correspondientes los ahorros altos. 

Al final de la vida de cada cual todo cuenta; para los seres actuales y los venideros. Seguro que lo tiene en cuenta de ahora en adelante, o le ayuda a perseverar porque se había hecho las cuentas.

El hombre que amaba a los Monegros.

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Hay entradas que cuesta escribir porque por encima de las ideas están los sentimientos. No me ha resultado fácil. Perder a un tan querido familiar, tan pronto, deja una huella emocional que tarda mucho en cicatrizar. Pero no voy a hablar del pariente, al cual tenía un cariño especial como cualquiera que lo tratase, sino del hombre que amaba a los Monegros. Para alguien que no sepa de qué hablamos, le traemos cómo  La Bullonera  cantaba este espacio tan singular en la plaza de nuestro pueblo hace casi 50 años, cuando el protagonista de nuestro homenaje era un chaval.

Tras dejar los estudios se dedicó a trabajar en el campo, recolectando la paja de los cereales para que tuvieran una segunda vida. Entonces conoció la belleza y a la vez la dureza de la vida rural. Allí mandaba el cegador sol, la sed y la fatiga.  Retomó los estudios para aprender a delinear el espacio; él que ya era un observador delicado necesitaba acotar el volumen y la forma. La delineación fue su segunda vida laboral, pero siguió pegado a lo rural ayudando a rescatar muchas joyas del patrimonio de la provincia de Zaragoza a punto de perderse.

A menudo, cada semana al menos, volvía a los Monegros para sentirse uno más del paisaje. Capaz de estarse horas enteras para observar un pajarillo de cualquier rincón de nuestro monte o una migratoria acuática que había recalado para descansar y aprovisionarse en el salobrar que nosotros llamamos El Siscal. Observador meticuloso de plantas e invertebrados conocía sus vidas y pesares. No iba solo, sorprendería conocer la cantidad de naturalistas que hay en los Monegros: la tierra discreta y sublime donde parece que no pasa nada pero de todo sucede pausadamente. Amigo de cientos de plantas poco glamurosas como las ontinas y sisallos, sin faltar alguna gypsófila o nuestras identitarias sabinas, carrascas o coscojas; y los excelsos lentiscos de los cuales hablamos en más de una ocasión. Ejemplos todos de adaptación a las condiciones de dureza del territorio, que no gasta energías en adornarse de la belleza de colores; más bien disfruta de los grises y blanquecinos que componen el ecosistema estepario monegrino. Aún quiso recuperar la garnacha centenaria, parecía otro homenaje a su tierra, y se unió con otros jóvenes para elaborar un exquisito vino de consumo particular y limitado.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Las relictas sabinas adoraban el afectivo espíritu del hombre que amaba a los Monegros (L.M.G.A.). Escuchémoslo si transitamos por allí, porque el espacio-tiempo lo guardará siempre.

Así era él, consecuente con el paisaje; sobrio en el vestir, comedido en el aparentar, nada capturado por el consumismo, amigo de muchos elementos de los Monegros que no se singularizan para no estropear el conjunto. Y siempre con una sonrisa amable. Así pasaba desapercibido, casi como todo en el horizonte de esta estepa única. Humilde como aquellos asnallos que tan bien conocía, pasaba por el suelo sin dejar pistas. Valdría aplicarle, él lo practicaba con sus paseos por el campo, aquello que manifestaba el gran conocedor de la estepa rusa, Leon Tolstoi: no hay grandeza donde faltan la sencillez, la bondad y la verdad. Atributos todos que también sostienen a bastantes de sus habitantes. Además, para él su biodiversidad era el bálsamo del espíritu.

Tanto amaba esta tierra que se implicó con su compañera en construir un alojamiento rural en la subida a la Sierra de Alcubierre. A los visitantes les enseñaba el entorno y sus habitantes. Disfrutaba sintiéndose libre y a la vez compartiendo con los demás sus amores con la sencilla belleza del monte, de los bosquetes que resisten desafiando sequías veraniegas y nieblas invernales, descubriendo tesoros ocultos para quienes no están entrenados en ver. Las sabinas se lo agradecerían prestándole sus olores y figuras. Por eso, cuando viajen por la A-129 y vean un cartel indicador de “El Serral” acuérdense que ese fue uno de los sueños de este personaje singular y excelso en su anonimato global. No sé por qué me lo imaginaba como aquel beduino que rescató a Sant-Éxupery y nos dejó el tesoro de El Principito. No tuve tiempo de conversar con el pariente sobre estas cuestiones. Algún día intentaré la reconexión, a ver si hay suerte. Las esquivas picarazas nos guiarán.

Pero el infortunio se cebó con él y fulminó su salud. Cuando la quimioterapia lo permitía se escapaba a los horizontes esteparios para recargarse de salud mental hasta la siguiente sesión; era su terapia de sol, viento y suelos yesosos. Largo tiempo hizo gala de la resistencia monegrina pero al final los rigores de la vida se lo llevaron. Y nos dejó con el alma partida. Su figura no será resaltada en libros ni periódicos, como le sucede a tanta gente grandiosa que desaparece en el anonimato. Un día de estos iremos a pasearnos por la estepa para intentar encontrarnos con algo de lo que él vio en amplitud. Hasta entonces lo dejamos a la escucha de Els ocells de Pau Casals, los pájaros a quien tanto respetaba -hasta les mantenía bebederos en el seco verano-, que tanta sabiduría le proporcionaron.

¿Será la efímera belleza de las amapolas lo que nos cautiva tanto?

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Hace unos días leía que los japoneses, que están por todos sitios buscando el arte, también la plástica en la naturaleza, habían descubierto un campo de amapolas de Zamora. Publicaron la foto en algún medio de comunicación de su país, instantánea que ha dado la vuelta al mundo. Tal recorrido tuvo la noticia que el lugar recibió tantos visitantes que con sus pisadas acabaron con la belleza natural. El enclave estaba situado en el Campo de la Verdad. Qué verdad es que todo lo que se populariza en la naturaleza genera la visita multitudinaria de fotógrafos móvil, que no se contentan con guardar la bonita foto que acompañaba la belleza efímera de los ababoles, así se llaman en mi tierra. 

Juan Ramón Jiménez seguro que conocía que las amapolas se asociaban a la fertilidad en la mitología griega, que había surgido de las lágrimas de la diosa Deméter (agricultura y fertilidad). Será por ello y más cosas que nos legó aquello de: novia del campo, amapola/que está abierta en el trigo,/ amapolita, amapola/ ¿te quieres casar conmigo? La única pega que tienen la amapolas es que son efímeras; la belleza nunca es eterna. Así lo vio Alfonsina Storni en su poema odio:

Oh, primavera de las amapolas,
Tú que floreces para bien mi casa,
Luego que enjoyes las corolas,
Pasa.

Beso, la forma más voraz del fuego,
Clava sin miedo tu endiablada espuela,
Quema mi alma, pero luego,
Vuela.

Risa de oro que movible y loca
Sueltas el alma, de las sombras, presa,
En cuanto asomes a la boca,
Cesa.

Lástima blanda del error amante
Que a cada paso el corazón diluye,
Vuelca tus mieles y al instante,
Huye.

Odio tremendo, como nada fosco,
Odio que truecas en puñal la seda,
Odio que apenas te conozco,
Queda.

Este año de calores prematuros en el Hemisferio Norte despistó a las semillas, que germinaron pronto, a las plantas que crecieron pronto y murieron pronto.

En una ocasión cuando loaba en clase a las amapolas, alguien me preguntó si servían para algo, como ocurría con otras muchas cosas de la naturaleza como moscas o avispas. Así de entrada no supe qué decirle pero le argumenté que todo servía para algo. Pocos día después me fui a internet que todo lo sabe y encontré una noticia en un periódico serio como La Vanguardia.Le regalé una fotocopia del artículo y que él juzgara.

Animado de curiosidad me fui a las etimologías. Y me enteré que viene de «habapaura», un arabismo hispano formado del árabe habb (semilla) y latín papaver. Papaver se refería tanto a la amapola común como a la planta adormidera de donde se extrae el opio. Conocí que amapola era un sinónimo de abundante. Pero mira por dónde, ababol, que siempre pensé que era un aragonesismo, resulta que es más antiguo que amapola. Violeta Parra decía: cuando se muere la carne el alma busca su sitio adentro de una amapola o dentro de un pajarito. A lo que Pablo Neruda respondió haciéndose una pregunta: ¿hay una estrella más abierta que una amapola? Aunque el pastor de mi pueblo me ha contado que este año ha visto menos; mala señal y cosechas mínimas.

El valor de lo diminuto, de lo aparentemente insignificante es lo que hace vida. Hasta Van Gogh las pintó metidas en un jarrón, aunque durante mucho tiempo se negó su autoría, como si una planta/flor tan poco comercial no mereciese estar en un cuadro del inigualable pintor holandés. Al escribir esta entrada me he enterado que en el Rincón de Ademuz editan una revista llamada Ababol.  Por todo esto y por mucho más en su función biodiversa, en los ecosistemas donde habita, no nos extraña que Miguel Fleta quisiese interpretar hace casi 100 años Amapola de José María Lacalle. Todo lo anterior sirva como homenaje al papel que los ababoles han tenido siempre en la vida.

A camiseta regalada___mírale la etiqueta y demás

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Cada carrera popular que se precie, cada evento más o menos multitudinario o reivindicativo lleva implícita el regalo, o la compra, de una camiseta. Pasear por un parque, incluso por la calle, es sentir la presencia de algo más que las personas, que a menudo portan camisetas con algún signo de algo. La «camisetitis» ha llegado incluso a las progresiones educativas; hasta se hacen camisetas para recordar que se ha pasado de primaria a secundaria. Una buena parte sirven de reclamo social hacia un empeño, una marca o un interés desinteresado. ¡Y no digamos nada de las camisetas futboleras de afamados jugadores que llegan, imaginamos que pirateadas, hasta la aldea más recóndita en los confines del mundo!

No somos quién para cuestionar esos gustos porque desconocemos el papel de los signos que se exponen y las ganancias dinerarias o afectivas de quienes las promueven. Pero sospechamos que una buena parte de esas camisetas tienen un reinado efímero; se portan unos pocos días y enseguida pasan al rincón de los olvidos en los armarios. En esto, como en tantas cosas de la vida se mezclan las necesidades (problemáticas objeto de atención, comerciales, etc.) con los deseos (a camiseta regalada no le mires el porqué). Lo peor es que algunas han entrado en el reino consumista del usar y tirar.

Todos esto viene a cuento, ya hemos hablado de estas costumbres más de una vez en este blog, de que hemos leído que además en Europa se estima que se destruyen entre 11 y 32 millones de camisetas. Se calcula que el total de los textiles que se producen pero no se venden, puede acabar en la basura como desperdicio, llegando incluso al 10%. La noticia se completaba con que también la electrónica ayuda a dilapidar de millones de toneladas de recursos (algodón, agua, acero, cobre, cristal y energía); a provocar emisiones al aire que empeoran la vida de todo el mundo. Producir y tirar es un signo de estupidez no analizada, pero exageradamente banalizada.

Mirar la etiqueta para entender qué contienen y de dónde vienen. Rtve ha dedicado a las camisetas documentales extraordinarios, como aquel del 12 de 2019, Día Mundial del Trabajo Infantil que contenía un encabezado estremecedor: Fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos. La niñas más pobres de las aldeas trabajan para las industrias del algodón, en semiesclavitud, por sueldos de 120 € en 3 años. Cómo olvidar aquel documental de hace más de 20 años en El escarabajo verde sobre «Vestidos de ética«. O el reportaje del año pasado que sonroja hasta en su título «El precio de lo barato«. O aquella denuncia de diciembre pasado en El Economista que titulaba «la esclavitud de la moda mundialista: la camiseta de España se fabrica a 6 euros al día en Camboya.

Por eso hay que atender aquello que decían los Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre “Producción responsable”, ODS 12 e “Industria, innovación e infraestructura”, ODS 9. Por eso hay que aplaudir y practicar lo que propone una carta dirigida al Comité Medioambiental del Parlamento Europeo para que prohíba la destrucción de artículos textiles y electrónicos sin vender. La alerta en forma de carta de petición del European Environmental Bureau ha sido firmada por 46 organizaciones europeas que representan a cientos de ONG, empresas y sindicatos. Que velan por la coherencia ética y la justicia social en este ancho mundo. Por cierto, cuánto cuesta la camiseta del ídolo futbolero más conocido; ¿sabría decir cuáles son los equipos de fútbol que más camisetas venden? Apetece imaginarse esas cifras convertidas en un par de euros el ejemplar y dedicarlo a favorecer la educación de niñas y niños de África central, por ejemplo. 

La República, 10 de julio de 2022

Por eso, hay que reconocer lo que implica consumir camisetas de un solo uso. Las industrias textiles deben implementar mejores estrategias de producción (todos los componentes deben ser reciclables) para reducir stocks, diseñar de manera que se puedan reutilizar esos artículos y facilitar la salida de los remanentes al mercado. ¿Qué se ha perdido? Busque aquí.

P.D.: Para gente responsable y con compromiso. Cuente el número de camisetas de esas que llevan llamadas sociales o comerciales, deportivas o de cualquier tipo y divídalo por el número de miembros de la familia en edad de portarlas. Por cierto hoy se nombra en todo el mundo el Día contra el Trabajo Infantil. Pues eso.

Lamento por los gorriones en el Día del Medio Ambiente

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“A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre.”

Pablo Neruda

Derrota

Lo esencial es sobrevivir; lo dice la genética de la especie.

Al principio volaba despreocupada. Casi aprendí a cantar como los canarios, pero lo sonoro no es lo mío.

Me sentía bella con mi traje, por más que no tuviese los colores llamativos de las migratorias.

Hay que adaptarse. Pero me temo que sea casi imposible.

Apenas llueve. El calor del verano es sofocante ya en primavera.

Poco a poco van cayendo mis sustentos. Todos dejan de ser, desde pequeñas hierbas (con semillas menguantes) a invertebrados.

Da la impresión de que una no vive en la realidad que cree, o no cree la realidad que sobrevive en el tiempo. Ni el baño en tierra me tranquiliza.

A veces me siento como apátrida; no me veo reflejada en otros pájaros.

Queda la sombra, cada vez más oscura; como el porvenir.

Voy a perecer en los suburbios del tiempo. Además los humanos ya no nos echan en falta en sus casas y ciudades.

Una ruina, porque el más allá de la especie está lleno de miserias, como hacer las casas humanas sin agujeros donde anidar.

Me sabe mal morir, no haberme adaptado. Solo quedará mi testamento óseo.

Voy perdiendo la conciencia de mi cuerpo pues la mente se me desordena.

Ya no me sitúo en el espacio de las cosas que son; los recuerdos me nublan el futuro.

Me puede la nostalgia. Siempre tuve añoranzas de lo que J.M. Serrat me cantó, que bien podría ser mi epitafio.

NOTA:  Interpretación científica del registro del ADN de un fragmento del fémur izquierdo de una hembra de “Passer domesticus”, de edad indeterminada -viviría hacia el año 2023- localizado en las excavaciones de una aldea abandonada, de nombre desconocido, de la antigua Celtiberia esteparia y yesífera. Los resultados completos de la investigación se encuentran recogidos en “Mitos y leyendas de la extinta Celtiberia. Primeras conclusiones de la incidencia de las transgresiones climáticas y la agricultura extensiva en la población de volátiles asociados en tiempos a la vida de las poblaciones sedentarias humanas. Tomo I.». Adelanto editado en inglés por el consorcio europeo University Presses on line.
Si quiere saber algo más de los casi extinguidos 
GORRIONES mire en Seo/Bird Life.
Un amigo me ha avisado de que había olvidado la masacre maoísta de los gorriones en China -por comer demasiado grano según rezaba el iluminado-. Los desastres que provocó fueron cuantiosos, entre otros una hambruna que parecía no tener límites.
Por cierto, no se crean lo que dice el diccionario de la RAE «muy abundantes en España». Escribiremos para que lo cambien por «en peligro de extinción en España».

La polí(é)tica climática de los vencedores en las elecciones

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Las elecciones de ayer en España suponen una buena ocasión para renovar el proceso de la adaptación climática. En este cometido no caben medias tintas sino alianzas fuertes. Cuando escribo esta entrada desconozco los resultados del domingo. En un día no cambia nada y puede cambiar mucho, por más que las elecciones estén restringidas a territorios concretos. El poder de lo pequeño es importante para contener la crisis climática, en la que no vale esconderse en la poca trascendencia de lo minúsculo e individual; en que lo deben hacer todo las grandes empresas y los gobiernos. Por eso me apenan los ausentes debates sobre la movilidad o las ciudades resilientes que tanta falta hacen en la vida urbana, o la gestión del agua cada vez más escasa.

Como parte integrante de toda esa gente sin poder político, deseo que quienes triunfen en la elecciones lo hagan también en la mitigación climática; que lleven a cabo una reflexión crítica sobre el presente y el desconocido futuro, que para la ciencia tiene demasiadas incógnitas reveladas delante.

Es tiempo de pensar en común, porque algo de común tendrá el destino. Un grupo de profesores y profesoras, que incluye miembros de las comunidades educativas (Teachers for future  España), junto con unas cuantas asociaciones ecologistas enviaron una carta a los partidos políticos antes de las elecciones. Sirve de maravilla para las mujeres y hombres elegidos, tanto en un pequeño pueblo como en la CCAA con más habitantes. En la carta se pedía que expresasen su visión y compromiso frente a la emergencia climática. Quería proponerles que se implicasen en la pedagogía de la esperanza climática, asumiendo medidas contundentes.

Al decir de los periodistas que siguen a las candidaturas por toda España, solamente algunas personas, más en partidos políticos que obtendrán pocos escaños, recalcaron la necesidad de que la sociedad se parase a pensar y repensar en el cambio climático, que unido a la falta de agua cuándo y dónde se necesita puede hipotecar la vida. 

El resultado de las elecciones es la (a)puesta del presente y del futuro en manos de quienes nos representan. Se han escuchado estupideces ambientales en boca de algunos partidos, otros ni siquiera han abierto la boca para pronunciar crisis climática. Más bien al contrario: más consumo, más coches, más crecimiento, más movilidad urbana e interurbana, más turismo insostenible, más felicidad a raudales desentendiéndose del medioambiente sin importar las consecuencias, etc. Como si ofrecer e incentivar todo esto en la ciudadanía fuese un símbolo de su patriotismo. Lo peor es que ese patriotismo viene impregnado de un individualismo sin límites.  

Sospechamos que les costará asumir la poliética climática. Nos atrevemos a proponerles que busquen alianzas con el objetivo de aunar visiones diferentes de la vida colectiva. ¿No podría ser la lucha contra las crisis sobrevenidas con el cambio climático el eje sobre el cual se organizan esas alianzas? No es cuestión de ideologías sino concertación de acciones que a todos benefician. Al fin y al cabo se trata de mejorar la cotidianeidad, ¿no? Al menos eso predicaban durante la campaña electoral.

El utilitarismo económico de lo individual debe apartarse del diálogo poliético. Hay que poner en primer lugar la cultura (cultivo) de la vida buena para cuanta más gente mejor. Caminando hacia la mejora de la crisis climática es cuando se aprende a ser, porque se contrasta presente con futuro. Reflexionando sobre el actual estilo de vida nos daremos cuenta de que así no tenemos asegurada la vida buena. Hemos perdido mucho tiempo en pelearnos; ahora tocan aliarse. Seguro que cualquiera de nuestros ediles y miembros de los parlamentos dirían un estruendoso NO a la mala perspectiva que presagian los factores añadidos a la crisis climática. Entonces, ¿por qué no aunar esfuerzos en la contienda climática? Sobre ella ni vencedores ni vencidos tienen argumentos para desentenderse. La grandes obras requieren sacrificios de la ciudadanía. Qué mejor manera de invocarlos dando ejemplo de alianzas multiperspectivas. 

Si así se actúa se construye un argumento para la convivencia. Alguien que esto lea considerará iluso a quien lo escribe. Pero ¿no es la mejora de la vida colectiva una pretensión de la mayoría de las personas, de la cual se beneficiarán individualmente? Pues eso: mucha ética global en la política de las alianzas climáticas, porque dentro de una democracia participativa son posibles; la política debe sustentarse en la ética. La coherencia ecosocial está por encima de los partidos. ¡Qué bien vendría esa visión positiva! 

Chuflas al medioambiente, que somos todos

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Océanos de plástico que nos rodean y apenas preocupan, es como si quisiésemos burlarnos de los peces y otras criaturas marinas. Luego no importa que los microplásticos vengan envueltos en el pescado que nos comemos. A veces los países ricos somos «cuidadosos» y los enviamos a varios países pobres como si fuera una ayuda al desarrollo para dar trabajo a unas gentes que enferman en sus montañas de plástico, en sus ríos contaminados hasta más no poder.

Calores odiados que nos achicharran porque el medioambiente global, que no tiene fronteras, se desajustó por unos llamados gases de efecto invernadero. Calores ninguneados por los negacionistas y retardistas que desdicen con sus argumentos pueriles lo que la ciencia lleva tantos años demostrando. ¡Vaya cuchufleta más estúpida! 

Otra que va. Desde la guerra de Ucrania los subsidios a los combustibles fósiles -esos que dicen que consumidos son unos de los principales impulsores del cambio climático- no hacen sino aumentar, superando el billón de dólares, lo que supone el doble del año anterior. No es chufla mía; lo dice la Agencia Internacional de la Energía (IEA). La contaminación del aire urbano que tanto quebraba la salud ciudadana pasará al olvido porque la Cumbre el Clima próxima, a instancias de la presidenta de Madrid, va a proponer el «Madrid model»: macetas en los balcones -al menos 6 por familia- para la absorción del dióxido de carbono. Se multará a las viviendas que no las tengan y se gratificará a las que sí. Así se podrán eliminar las zonas restringidas al tráfico urbano, que tanto daño hacen al mundo comercial. Otro notición: se instalarán maceteros biodegradables con plantas ad hoc en todos los edificios gubernamentales de la UE. El modelo zaragozano, poner pérgolas con plantas de plástico, solamente ha sido aplaudido por quienes están por reciclar ese material.

Rechufla esquiable la de la Diputación Provincial de Huesca y del Gobierno de Aragón. Pretendían invadir con pilonas y más cosas uno de los pocos espacios casi vírgenes -ejemplo de valle en U glaciar- que quedan en los Pirineos. Para más cuchufleta quería hacerlo con los dineros verdes de la UE. ¡Menos mal que han dado marcha atrás!, por ahora. Sin duda debido a la gran chiflada de gente de ciencia, de los habitantes del territorio, de la ciudadanía aragonesa, de algún soplo de la UE, de las plataformas varias de la defensa de la montaña. Esperemos al resultado de las elecciones pues el PP ya nos ha anunciado su «requetechufla esquiadora» si gana.

!Qué el Parque Nacional de Doñana está casi seco! No pasa nada. Se hacen muchos más pozos y se seca del todo. Así no correrá peligro esa macro urbanización que el Gobierno andaluz quiere aprobar en terreno inundable. De paso habrá más hectáreas para cultivar. Por el agua no hay problema. La llevarán desde el sistema Tinto-Odiel-Piedras y así llegará entintada -dicen que con tóxicos- para darles color a las fresas. Lo que venga después, ¡vete a saber! Por si acaso, las comparsas del Carnaval de Cádiz ya han tomado nota.

Las gentes de SEO-Bird Life dicen que nos quedamos sin pájaros: el 37% de las especies que reproducen en España están sufriendo reducciones en su población. No hay problema; también reciclaremos el plástico coloreado y pondremos al menos seis gorriones en todos los cruces de caminos de la España transferida al olvido que somos. Además de seis golondrinas en periodo primaveral y veraniego, que el resto del año quedaría feo y no pintan nada. Cuervos dicen que no, por la infundada manía que les tiene la gente, que hasta los convirtió en insulto.

Pero para chufla descomunal la de un cartel electoral para las autonómicas en Murcia que, más o menos, dice: para salvar el Mar Menor vota al PP. Será que se han puesto como penitencia resucitar aquello que dejaron morir a base de echarle vertidos tóxicos.

¡Qué los ríos no llevan agua! No hay problema. Construiremos enormes pantanos exprés muy grandes que almacenarán agua de mar desalada. Pero solo para la España costera, que es donde vive mucha gente. La del resto, poca y muy dispersa, que se las arregle como pueda; siempre lo han hecho en la España desauciada. Como compensación se pedirá la declaración del agua como patrimonio inmaterial. Al menos hasta que los dioses se amparen y dejen de hacernos cuchufletas. 

Además España no debe preocuparse por la energía consumida en departamentos estancos: díganse domicilios, alumbrado de ciudades, consumos de empresas, etc. Se instalarán molinos de los enormes (unos 300 metros) en cada plaza del pueblo. Las iglesias tendrán en los tejados placas fotovoltáicas, como los campos de fútbol donde se celebran competiciones internacionales. Así seremos la envidia del mundo entero; a quijotes molineros no nos gana nadie. Se me olvidaba, las placas solares también cubrirán los secos embalses, para evitar la evaporación por los calores que dicen nos esperan. Lo de la energía de movilidad todavía no lo han resuelto pero pronto llegará. Están a la espera del llamado hidrógeno verde, ¡qué está más verde..!

Y tanto hablar del medioambiente nos habíamos olvidado de todos nosotros, de usted. ¿Cómo se calificaría: colapsista, negacionista u optimista, o directamente creyente. ¿Del medioambiente o de las personas?, y esto no va de chufla. Por cierto, el disfrute de un medioambiente lo más saludable posible sirve a todos pero a nadie pertenece. ¡Qué pena que no lo expresara una mente lúcida! ¿O lo dijo Rachel Carson, en La primavera silenciosa?

P.D.: Decimos todo esto con tiempo, dos semanas, para preparar los cohetes del Día del Medio Ambiente, el 5 de junio en los países ricos, y los cañones de luz verde que coloreen los edificios oficiales de toda España urbanita.

La sed infinita de deseos acuosos, siempre insatisfechos

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Los límites del ser se amontonan con el no ser. Nada es nadie si le falta el agua. La sed pasajera torna en infinita. Lo infinito no se desea con rotundidad ni se sabe qué es. El agua infinita no existe pero la vemos por todas partes en quienes la poseen sin esfuerzo. Será la sed un presagio de algo malo o una prueba para prepararnos para algo distinto. ¡Sed o no sed, he ahí la cuestión! Por ahí hay sed de los pobres que se palía con unos cuantos litros, que nunca llegan a los 60 que se definieron como derecho humano. Sed de los ricos que no pueden ser más ricos porque sienten sed, que no la tienen como los pobres. 

¿Cómo esquivar la sed infinita se preguntaba el poeta? Porque si es infinita no se agota nunca, cual plaga bíblica. ¿Y si no la mandan los dioses de dónde viene? Todo -qué es todo- es un árido desierto donde la vegetación se oculta, o acabó engullida por la sed. La sed infinita que anidó en aquellos cerebros humanos sin sentirla. Como aquel emperador que dijo que no se comparte ni la sed, que rompió el vaso porque estaba seguro de que nunca más sentiría la sed. O aquel otro que no supo nunca lo que era la sed y cuando la encontró la mando encarcelar en pozos exclusivos. O el más previsor que se empeñó en cavar un pozo antes de tener sed. 

Sed en mayo que ni la diosa latinoamericana Direjna (La abuela Grillo) soluciona con sus cantos. Sed en mayo que padece mucha gente, como aquel mezquino que vivía dentro de un río del que no podía beber. La sed de ricos que cuanto más se bebe más se siente. Ya lo dice el refrán: por San Andrés mata tu sed chica, grande o como esté.

Sed que no se considera contenido escolar a pesar de ser experiencia vital.

Sed nada saludable. Sed biodiversa que diezmará poblaciones y alimentos; y aniquilará algunas especies, o muchas. Por cierto el sábado se dedicaba a llamar la atención sobre las aves migratorias, que ahora son menos por el cambio climático y la sequía.

Sed de perdido en el desierto de Forges, de la Aguatinta de El Roto -una galería de la sed humanizada-. Sed de libertad de Alberti, o aquel otro que afirmaba que la sed de verdad es insaciable. Sed africana que no llega a ser sed, pero ojo como migre al primer mundo. Allá que se las apañe. Cómo descifrar aquello que dijo Carlos Ruiz Zafón de que uno no sabe lo que es la sed hasta que bebe por primera vez, a lo que Julio Cortázar le hubiera añadido lo de que la sed está antes que la saciedad y vale mucho más. Si alguien bebe mucho siente más sed que aquel que bebió poco. Padecer la sed nos humaniza pero no nos convierte en seres más humanitarios con aquellos que viven en la sed permanente. La sedienta esperanza de no sentir sed. ¿Comprenderemos de una vez que la sed era esto?

Pero nos quedamos con la belleza infinita de aquello que expresó Amélie Nothomb en Cosmética del enemigo: No sabe lo que significa tener tanta sed y no tener derecho a beber mientras el agua fluye ante la mirada de uno, hermosa, salvadora, al alcance de sus labios. El agua te es negada a ti, que acabas de atravesar el desierto, por la incongruente razón de que no eres de su agrado. ¡Como si el agua tuviera derecho a rechazarte! De la mano vendría García Márquez para recitar aquello de que «después de siete días sin tomar agua, la sed es una sensación distinta, es un dolor profundo en la garganta, en el esternón y especialmente debajo de las clavículas. ¿Alguien se identifica con este Relato de un náufrago, en el que nos hemos movido para llegar a la sed parcialmente provocada por nosotros? Esa sed infinita que siempre la hemos sentido aunque tirásemos el agua. Sed tan grande que se hizo imperio.

El despilfarro de la energía «verde» nos electrocuta.

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Lo de verde está entrecomillado porque es una simplificación de la energía renovable y se vende con ese color aunque su generación haya sido más negra que el carbón. No solo lo decimos los agoreros, sino que hemos leído en El Economista que, debido al incremento de plantas eólicas y solares, parte de la energía renovable que se produzca dentro de dos años no se podrá suministrar por falta de redes evacuatorias. De hecho, Red Eléctrica se ve obligada ya a desconectar plantas generadoras de energía verde porque los cables ya no admiten más. Resultado de la ecuación energética: previsión y anticipación = 0. A la vez que esto sucede, China dominando todos los procesos: desde las tierras raras al ensamblaje de los chips en los paneles.

Mientras tanto los usuarios de esta energía la compran «verdeada» por las comercializadoras, para atraer más consumidores y consumo, cuando pensábamos que de lo que se trataba era de reducir. ¡Qué bien nos embaucan! Eso sí, la noticia alardea de que aquí solo hemos pasado de tirar 0,1% a hacerlo el 1,2% de la energía (un aumento del 500 %), lejos aún del 5% de una red eficiente que marca el reglamento europeo. Como siga el despilfarro, se electrificarán las redes sociales para decir que el Gobierno actual, y los de las CCAA, inundan de molinos y huertos solares la España toda vaciada y a la vez tiran la energía que producen. Mal ejemplo para la ciudadanía que se quedará con el discurso vacío y menospreciará aquello de que todos debemos ajustar la energía que consumimos a las verdaderas necesidades. Tampoco necesitamos tantos parques eólicos o fotovoltaicos para que las suministradoras se forren expoliando nuestra tierra para ganar dinero exportando kilovatios fuera. Eso se llama despilfarro territorial. Como ejemplo los megaproyectos que tanta contestación suscitan en Teruel, y no solo ahí.

Pero aún hay más sobre el asunto. Parece ser que lo del hidrógeno esta muy verde. Hemos leído que el anunciado canal de energía del hidrógeno entre Portugal y Francia (BarMar o H2Med) supondrá una inversión superior a 2.500 millones de euros. Ante la cual, grupos de expertos y ambientalistas han reaccionado calificando lo absurdo de semejante despilfarro económico, energético, y, no es lo menos importante, por las dudas de su viabilidad técnica. Es más, se alude a la baja eficiencia energética del hidrógeno. Lo afirma el instituto de investigación independiente Hydrogen Science Coalition. Para esta institución  «la producción y transporte de este vector energético usando energías renovables supone perder hasta un 80% de la energía utilizada para la producción».

Aun así, los promotores se empeñan en el «tira p’alante aunque todo espante». Lo cual critica La red Gas No Es Solución, formada por más de 30 asociaciones ambientalistas entre las que están Ecologistas en Acción, Fundación Renovables, Greenpeace, Transport and Environment, etc.

P.D. que no sé si viene mucho a cuento pero me lo pedía el pensamiento crítico del despilfarro inútil. ¿Alguien se imagina cuánta energía verde se podría suministrar a los súbditos cuasi británicos en pobreza energética en los países de la Commonwealth of Nations, con los gastos de los fastos de la coronación de Carlos III- una de las mayores fortunas del mundo- el sábado pasado y días siguientes? ¡Anda que si sumásemos los desperfectos ambientales – bastantes celebridades viajarían en jets privados- generados por todos los asistentes de dentro y de fuera del Reino Unido, incluidas las más de 2.000 celebridades!; siendo que el nuevo rey se postula como defensor de la naturaleza (sic). Pero un día es un día, diría mi tía Pepa, y las televisiones nos entretuvieron al devolvernos al mundo feudal y a los relatos principescos de los cuentos de nuestra niñez. ¡Y nos sentimos felices, al menos por fuera!

El ruido que no cesa, ni se escucha con oídos sordos

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Todos los años por estar fechas se recalca que vivimos en el imperio de los ruidos, ensordecidos por la falta de escucha. Este año fue el 26 de abril. Pocas jornadas después del Día de Libro, que no emite ruidos sino que calladamente nos habla de sentimientos, pensamientos, afectos o aventuras. De aquello que despierta o recuerda sueños de otros hechos propios cuando nos sumimos en la lectura atenta. El ruido es la no escucha, la falta de atención a lo que nos comunica.

El 26 de abril es buen momento para abrir el cajón social de los deseos no ruidosos. Este año no se limitaba a recordarnos por un día que hay que ir contra el ruido sino que en su lema hablaba de la concienciación sobre el ruido. Nos atrajo el titular de la noticia de eldiario.es: 60 segundos de silencio para conmemorar el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido. Es un título bastante expresivo, y a la vez emotivo. Nos invita a pensar durante 60 segundos todo lo que nuestra vida nos dice sobre el ruido. Todo se relaciona con que las personas habitemos en unos entornos más saludables. Ruido y salud, quién lo iba a decir. Pues sí, el ruido deteriora la salud no solo en los establecimientos comerciales y en los centros de trabajo. Ah, y en las emisoras de radio y televisión que cuando anuncian algo suben tanto el volumen que las palabras se fusionan en ruidos, sin dejar margen a los paréntesis casi intemporales que animan la escucha atenta del pensamiento. 

En el artículo se dice que cinco organizaciones no gubernamentales se han unido para extender la lucha contra el ruido a la población. También nos recuerda que, copiamos textualmente: El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España en varias ocasiones. “El balance es muy claro: en 2022 se cumplen 20 años de sentencias del Tribunal Supremo y de los Tribunales Superiores de Justicia de toda la geografía de nuestro país condenando este contaminante, evidenciando así la tortura continua a la que estamos sometidos los ciudadanos”. La calle entra también en el reino del ruido; solamente faltaban las terrazas bareras pos COVID!

En una entrada de este tipo hay que recordar la labor del Instituto de Salud Carlos III, que atribuye al ruido de tráfico unos 6.000 ingresos urgentes al año solo en la Comunidad de Madrid, y contabilizados únicamente los casos a corto plazo. Además el ruido del tráfico se relaciona con unas 280 muertes al año por causas circulatorias en mayores de 65 años. Con parecida intención ISGlobal de Barcelona denunciaba hace un año que «el tráfico rodado en las ciudades europeas expone a 60 millones de personas a niveles de ruido perjudiciales para la salud». Hace poco más de un mes daba razones por la cuales había que reducir drásticamente el ruido urbano. El entorno de las escuelas a dónde van mis nietos en Madrid, al igual que muchos escolares de las grandes ciudades, es algo así como el imperio del ruido. Lo cual, dicen la ciencia rigurosa, disminuirá su calidad de vida.

Alarma el último informe La contaminación del aire y la salud de los niños de la Agencia del Medioambiente Europea (European Evironment Agency). Por su parte, la Sociedad Española de Epidemiología advierte que también ayuda al aumento de los partos prematuros, además de reincidir en los problemas de salud antes expuestos.

P.D.: Está entrada estaría incompleta si no hablará de las barreras humanas contra el ruido. Como asociación homenajeamos aquí a la iniciativa vecinal Stop Ruido; como profesional a Jesús de la Osa, https://twitter.com/jesusdelaosa, el vigía permanente y exquisito comunicador de la relación entre medioambiente urbano y salud colectiva.

 

Cultivar más tierra para alimentar, ¿cómo y a quién?

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Todavía estábamos reflexionando sobre el Día de la Madre Tierra, que este año tiene por lema «Invertir  en nuestro planeta», cuando hemos leído una alarmante entrada en Carbon Crief que nos ha impactado por sus consecuencias. Dice que conservar el 30 % de suelo más o menos protegido ante la invasión humana se antoja muy difícil. Esta tarea se ve dificultada porque la colonización de tierras protegidas, ante el empobrecimiento de otras masacradas, por los cultivos ha aumentado considerablemente. 

Un estudio de publicado en Nature Sustainability , encuentra que las tierras de cultivo se han expandido a un ritmo «alarmante» en las áreas protegidas entre 2000 y 2019. Otro dato escalofriante: la tasa anual de expansión de las tierras de cultivo creció hasta 58 veces durante casi dos décadas. Lo cual constituye una grave amenaza para la biodiversidad. Hay que recordar una vez más en este blog que «todos somos biodiversidad», por activa o por pasiva.

En la actualidad existen unas 200.000 áreas con algún tipo de protección. ¿De qué sirven? piensan en España algunos gobiernos de CC.AA. que quieren eliminarlas con la excusa de que son inútiles económicamente, incluso deficitarias. Pero claro, quienes así las ven solamente piensan en dineros. Pero son nuestro salvavidas porque almacenan mucho dióxido de carbono, salvaguardan la diversidad y atemperan un poco los desastres climáticos.

No olvidemos que casi todos los países del mundo se comprometieron a conservar el 30 % de la tierra del mundo y el 30 % de los océanos para 2030, entre otras cosas en la cumbre de biodiversidad COP15 en Montreal el año pasado. En realidad sería un aumento significativo. En la actualidad, dice un informe Protected Planet de marzo de 2023 , apenas el 17 % de la tierra y las aguas continentales del mundo son actualmente áreas protegidas y conservadas.

Además, lo que en algunos lugares es una necesidad vital, pongamos por ejemplo extensas zonas de África castigadas por hambrunas continuadas, en otros son veleidades políticas demasiado atentas a grupos de presión. Los gobernantes no sienten pudor a la hora de vender algo que no es suyo. Aquí una breve reseña de la situación de España hace un par de años

Quién se acuerda de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, 5 a 16 de junio de 1972, en Estocolmo. 51 años después no hemos conseguido los objetivos de entonces. Por cierto, no se pierdan este interesante artículo sobre la tierra y el suelo en Europa: ¿hormigón urbano en expansión?

 

 

La sequía extraparlamentaria y etérea. Ensayo sobre la falta de lucidez

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Dicen que la sequía va a ser la previsible y continua tragicomedia social, el punto y seguido tétrico que marcará el futuro. Aseguran que junto con la contaminación urbana constituyen las dos grandes amenazas socioambientales. Tragedia por sus efectos, ahora solo se miran los económicos y de abastecimiento pero hay muchos más. Detrás de los males se parapetan los olvidos junto a desidias desorbitadas. Tal descompostura, peligrosa en sí misma, lo es todavía más cuando se ningunea en los parlamentos, tanto del Estado como autonómicos.

Todos sabemos que lo grave de la situación es la escasez crónica de agua meteorológica y la sobreexplotación de los ríos y acuíferos. Comedia intelectual, no apta para mentes sensibles, cuando las televisiones muestran imágenes hablando de la excepcionalidad de la sequía meteorológica que dibuja las sequías hídricas y socioeconómicas, cuando la escasez de precipitaciones es un distintivo de esta España nuestra; y tememos que se agrave con el cambio climático.

La ciencia meteorológica pronostica escaseces más abundantes. Y no es una profecía; son datos contrastados. El problema del agua es planetario pero con más nudos que las cuentas de un rosario, varios los tenemos que desenredar por aquí. Quienes quieran ampliar los argumentos tragicómicos revisen las viñetas de El Roto, una enciclopedia de la insensata percepción del agua no compartida que nos sirve para interiorizar, si queremos, cómo somos y lo que nos queda por aprender.

Si cada vez llueve menos y queremos más agua para más cosas -todas personas en el mismo momento- algo fundamental falla en la inteligencia colectiva. La demanda supera a la oferta año tras año, y la primera es acumulativa mientras que la segunda se contrae. Un mito del pasado que condiciona el presente, un singular juego entre los humanos y la naturaleza en sentido amplio. Ni las procesiones o novenas a los dioses hacen ya llover. Los secanos agonizan ya en abril. Ni con la posible lluvia bendecida evitan las maldiciones que su falta provoca. Porque mi sequía nunca será su sequía, defienden los gobiernos cuando se pelean entre ellos.

El final es el principio: no disponemos, ¿cada vez menos?, de suficiente agua para contentar a los demandantes presentes y futuros. Es un problema de percepción social: debemos adaptar nuestras demandas a la escasez de agua disponible porque lo contrario es una estupidez, y además es imposible. La sombra de la escasez es cada vez más alargada; en algunas localidades los bomberos reparan un poco el abandono en este mes de abril. Los parlamentos, la mayoría de los ayuntamientos, desdeñan hablar racionalmente de uno de los mayores conflictos sociales de nuestro día a día. Acaso se lanzarán unos cubos de agua teñida de improperios los unos a los otros. A riesgo de graves penas o multas como les sucedió a los manifestantes climáticos ante el parlamento español.

El agua se tornó extraparlamentaria porque debió planificarse y no puede vestirse de adornos efímeros, como esos planes de cuenca que hacen negación de las previsiones meteorológicas, y climáticas. La mirada de quienes la demandan se hace hosca; nunca les dijeron los gobernantes que deberían vivir entre las limitaciones de la naturaleza que vive en su desentendida entropía. Los mismos gobernantes de cualquier lugar que ahora sólo hablan de quienes les quitan el agua. ¡Qué difícil es robar el deseo de poseer! ¿Para cuándo un Pacto nacional por el agua como variable natural y social? Podrían intentarlo con vistas a las elecciones municipales y autonómicas, pero la falta de lucidez lo impide.

El esperpento de Doñana es un monumento mental a la falta de lucidez política. Se ha convertido en el hazmerreír hispano que viaja por todo el mundo, como antes lo fue a escala mundial la tragedia del ex mar de Aral planificada por los megalómanos soviéticos o la actual del lago Salado estadounidense. La forma de abordar el epílogo de Doñana por el Gobierno andaluz es el epítome del agua etérea, fotocopiada en casi todos los parlamentos autonómicos con problemáticas ligadas a la “bendita agua”. Para su escarnio -más el de los demás- discuten del agua infinita, de su agua negada a los otros, quitada a los ríos, al resto de los seres vivos y los acuíferos; de la no vista. Sin darse cuenta de que el agua de la que hablan se guardaría en una cesta con los mimbres descompuestos, como sucede en Almería y estará Doñana, que a este paso adquirirá la tragedia mundial a la altura del Mar de Aral o el Lago Salado. Todo por un puñado de votos rurales, o de dólares, tan fílmicos como mostraba la película dirigida hace 60 años por Sergio Leone y protagonizada, entre otros, por Clint Eastwood. Al final, la mala gestión de agua provocará ahogos de dimensiones varias. Y no es una profecía ni una amenaza. Sequía somos todos, podría ser una película denunciante.

La sequía sencilla y sentida, nada etérea sino muy real, que dedicó José Mª Hinojosa a Luis Buñuel:

Los árboles negros,
cruzan
sus ramas,
pidiendo
un poco de agua.

Los árboles negros,
clavan
su mirada,
en el cielo.

A los árboles negros,
no les cae agua,
y casi secos,
fijan sus ojos
en la tierra sin jugo
y sin aliento.

La Caesaraugusta macetera

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Uno tiene la fortuna de vivir en una ciudad bimilenaria. Famosa desde tiempos de Augusto, ahora quiere sentirse moderna. Por eso se ha apuntado a la iniciativa de la Unión Europea Cities2030, que más o menos significa que será climáticamente neutra -qué palabra tan poco comprometida- en carbono. Traducido al lenguaje que la gente entiende se propone algo casi milagroso: la resta entre lo que emite de dióxido de carbono -eso que tanto se huele en sitios como la plaza de Aragón y otras muchas calles- menos lo que es capturado por seres diversos de los maceteros y los parques absorberán dará cero. Estos últimos se tragarán las porquerías del aire y las convertirán en el milagroso oxígeno que todo lo cura. Por eso los ediles de la muy noble, inmortal y ahora neutra ciudad han decidido protegerla con “seudobosques” limpiadores. O lo que es lo mismo, murallas anti contaminación, cual si fuera una orla. Será por eso que ha recibido el IV Premio de Buenas Prácticas por la Biodiversidad por su gestión de la Infraestructura Verde, otorgado por la FEMP. 

El César Augusto orlado (M. M.)

Por cierto, el Augusto César -que dio nombre a la ciudad- no sale de su asombro ante esa especie de pérgola verdosa que le han colocado delante, cual si fuera la corona de laurel que con tanta gloria portaron los emperadores romanos por todo el Mediterráneo. Hasta teme que sustituyan la rama de laurel y la de palma del escudo de la inmortal ciudad por ese remedo poligonal abierto sustentado en pies maceteros. ¡Anda que si supiera que su verde imperial está plastificado! Suponemos que todo no; que el plástico será autóctono y de proximidad -no vendrá de la lejana China-, fabricado con material reciclado, reciclable a posteriori. Dice el noticiario zaragozano boca a boca que esos espacios verdes han sido regalados por una asociación de comerciantes para embellecer la trama urbana (sic).

Volvamos a las plantas ornamentales. Son algo así como la naturaleza domesticada y restringida. Antes eran domiciliarias, ahora son ciudadanas y descansan en maceteros, algunos con enjundia histórica, como esos que completan la silueta de la virgen y los que simulan un zigurat mesopotámico. Los árboles con los que el ayuntamiento engalana la futura ciudad verde son lo mismo pero a lo grande. No, mejor, porque son de disfrute colectivo, porque adornan las calles y por la cantidad de gases malos que se van a chupar. Algunos tendrán que trabajar a destajo.

Las buenas intenciones de los ediles por ser ciudades climáticamente neutras, o con neutralidad -otra palabra de significado ambiguo- suponen grandes compromisos en movilidad urbana y uso de la energía; así como una probada conciencia de la ecodependencia. Hay que aplaudir que se/nos hayan embarcado en la iniciativa. Siempre va bien ponerse metas. Pero, dado que por ahora están tan lejos, no sabemos si la Unión Europea nos aplaudirá en el año 2030. Algo parecido, los retrasos en la tarea, aportan Madrid y otras ciudades CITIES2030.

Pero las ambiciones reverdecedoras de los ediles deben llevar pareja una educación de las y los zaragozanos. En primer lugar hay que explicar cuantas veces sea necesario que Zaragoza se ha comprometido, pensando en la ciudadanía, a limpiar su aire para hacer la vida urbanita más saludable. Necesita convencer, buscar la complicidad, de colectivos empresariales y comerciales, para que se impliquen en construir una ciudad más habitable y resiliente; también de todas las personas y los colectivos sociales. Seguro que el ayuntamiento de la capital ya tiene preparados grandes y continuados programas de Educación Ambiental, internos para la institución y para toda la ciudadanía. Así, con el tiempo podrá añadir las iniciales M.R. (muy resiliente) y M.NE. (muy neutra) a las que ya hay en las dos ramas (laurel y palma, homenaje y victoria) que circundan al león de su escudo. 

La rendija climática a punto de cerrarse

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Los informes del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) suponen la puesta en valor de la ciencia aplicada a la ciudadanía. Se elaboran a partir de millones de datos acumulados por grupos de investigación de todo el mundo. A pesar de estas fuentes documentales, de las reuniones que se convocan para contrastar datos y concertar qué y cómo sucede, por ahí están los negacionistas que ya se empeñarán en decir que todo eso es mentira. ¿En base a qué? A nada. Esa siembra de posiciones contrarias alimenta la dejadez ciudadana que, consciente o inconscientemente, huye del problema como hacen los políticos de la mayor parte del mundo. A algunos, en España y Aragón también, se les llena la boca de cambio climático y sostenibilidad a la vez que siembran actuaciones contrarias a la sensatez climática. Lo saben en el IPCC, por eso han presentado el “Resumen para los responsables de formulación de políticas”.
Vayamos al grano de lo que dice la ciencia. El sexto informe del IPCC, conocido el mes pasado, será el último hasta el año 2030 en el cual se rendirán cuentas definitivas. Viene a confirmar las sospechas: el ritmo y la escala de lo que se ha hecho hasta ahora es insuficiente; se han perdido unos años valiosísimos para frenar el cambio climático. Tal está el asunto que Antonio Guterres, el secretario general de la ONU, utilizó un oscarizado símil fílmico para exigir que se acometa sin demora “todo, en todas partes, y todos a la vez” para detener la deriva climática en forma de desatención política. La Agencia Internacional de la Energía no se ha quedado atrás en las urgencias: nada de cualquier desarrollo que implique el aumento de consumo de combustibles fósiles. Pero claro, la evidencia a veces ensordece a quienes más deberían hacer: China y EE.UU. a la cabeza y todos los países ricos detrás.
La sordera climática mundial va en nuestra contra. Pocos periódicos de España recogieron la presentación del informe en primera página. Es más, mañana ya ni se hablará del asunto. En el mismo informe se dice que el colosal aumento de los fenómenos meteorológicos extremos tiene su génesis en el cambio climático. Sus consecuencias dejan a millones de personas expuestas a una inseguridad alimentaria aguda; también a una seguridad hídrica reducida. Los mayores impactos adversos han recorrido todo el mundo, en especial lugares y/o comunidades en África, Asia, América Central y del Sur. Especialmente graves para los pueblos indígenas que producen alimentos a pequeña escala y para los hogares de bajos ingresos en todo el mundo.
Pero el informe deja abierta una rendija por donde se puede colar la justicia climática, empujada por las mitigaciones de las emergencias actuales, por la acción gubernamental y ciudadana. El presidente del IPCC subrayaba al presentar el informe que una actuación global rápida, hoy y no mañana, aseguraría más equidad social, en especial en lugares altamente vulnerables al cambio climático, donde habita casi la mitad de la población mundial. Allí los episodios de origen atmosférico como inundaciones, sequías permanentes, tormentas o ciclones han provocado una cantidad de muertes 15 veces mayor que en los sitios occidentales más preparados para hacerles frente.
También opinan en positivo personas que han elaborado el informe. Si se llevan a cabo reducciones considerables y rápidas en la utilización de combustibles fósiles –lo cual no es suficiente pues persistirán muchos gases de efecto invernadero ya presentes en la atmósfera- es posible que se consiga una desaceleración lenta de la temperatura, que sería perceptible dentro de un par de décadas. Con ello se mitigarían efectos y se podría favorecer la adaptación de la ciudadanía en general. Pero para lograrlo son necesarias fuertes inversiones como las del Pacto Verde Europeo. ¿Quiénes poseen los recursos suficientes? Los países ricos deben cumplir su obligación comprometida con los pobres que se concretaba en aportar unos 100.000 millones de dólares anuales.
¿Pero querrán la justicia climática todas esas empresas energéticas que han multiplicado sus ingresos tras la guerra de Ucrania, aquellas que ya sabían el daño que hacían y a pesar de eso seguían impulsando sus productos contaminadores? Si no lo hacen, la rendija de la ventana se cerrará cada vez más.

  • NOTA: Este chispazo fue publicado como artículo en La Firma de Heraldo de Aragón el día 4 de abril de 2023. 

 

Quiénes serán los paganos de las renovables, aparte de la España olvidada

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Esto de los paganos tiene una lectura múltiple, compleja en sus interacciones bien o mal intencionadas. Lo mismo puede referirse a quienes pagangeneralmente por abusolas cuentas de resultados o las culpas ajenas. Pero también aquellas personas o entidades que nada creen sobre que las renovables sean la penúltima salida al actual embrollo. Así como a quienes aparentan creer y su manera de actuar es una pose, porque por detrás pecan en cantidad desorbitada. Entre estos últimos estarían en primer lugar las energéticas que se tiñen de mentiras verdes, que vacían los bolsillos ajenos para llenarse cada vez más los propios. Esas que anuncian lo de «pásese a la energía verde», pero solo la nuestra. Ojo con aquello que digo el semidios pagano: todas las energías verdes son renovables, pero no todas las renovables son verdes. Y ahí por en medio están los paganos, por acción, omisión y repercusión.

Unos paganos son los espacios no comercializados de la España olvidada, la rural donde casi nunca pasa nada. La Celtiberia ancestral que aún conserva rincones casi vírgenes. A por ellos!, parecen decir las energéticas, con el beneplácito o mirada de espaldas de las administraciones. Pronto todo se convertirá en un huerto de intereses paganos, esos que no creen en la diosa Naturaleza. Pero los pagadores, si los hay, se olvidarán de los territorios de siempre. Mala fortuna!, que diría sin hablar el personaje de El Roto. Allí hasta los horizontes son paganos, rotos por esos enormes molinos que ni siquiera el Quijote hubiera imaginado en sus más calenturientos delirios. Más si el hidalgo manchego viese el mapa de macroproyectos renovables de España. Sigue valiendo aquello de «renovables sí, pero no así».

Todo buen pagador cuenta sus dineros antes de acometer una obra; no sea que casi acabada no la pueda disfrutar porque se ha arruinado. Cuando pensábamos que todo estaba bien calculado leemos la noticia de que el Director General de IRENA (International Renewable Energy Acency, Francesco La Camera, manifestó en el Diálogo de Transición Energética de Berlín (BETD), que es necesaria una corrección fundamental del rumbo en la transición energética al exponer su informe Previsión de la Perspectiva de las Transiciones Energéticas Mundiales 2023. Copiamos literalmente: World Energy Transitions Outlook Preview advierte sobre una dramática falta de progreso y pide un cambio estratégico en la transición energética para mantener el objetivo climático de 1,5 ° C. 

Aún hay más: se necesitarían unos 35 billones de dólares US hasta 2030 para realizar una verdadera transición energética. Pero además la falta de progreso no hará sino aumentar las necesidades de inversión; cuánto más tarde peor y más caro. Y más claro aún: si queremos un mundo 100 % renovable en energía hay que ponerse las pilas, es una metáfora mental. Nada/todo es verdad o mentira; todo/nada depende del cristal con que se mira. Una lectura a la verdad y la mentira en forma de debate, antiguo pero que continúa, entre Daniel Lacalle vs Jorge Morales de Labra en El Periódico de la Energía. ¿Al final, quienes serán los paganos de esos 1.000 euros que se apostaron?

Para quienes necesiten más precisión pueden consultar las Estadísticas de capacidad renovable 2023, también de IRENA. Y también pasarse de vez en cuando por la página de la Fundación Renovables, que se actualiza permenentemente. 

Casi se nos olvida. La Red Española de Ciudades por el Clima, con la colaboración de la oficina española de Cambio Climático, acaba de publicar unas trabajadas Recomendaciones para poner en marcha una comunidad energética local. Suponemos que servirán para dejar en paz a la olvidada España rural.