Ecología

La piel del planeta, el arte de las emociones

Publicado el

Esta entrada quiere ser un reconocimiento a la gente que interpreta el planeta desde las emociones, algo imprescindible en tiempos de crisis. El detonante de su escritura fue el corto Cambio a flor de piel elaborado por el Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), de la mano de Graja Producciones. Con sus mensajes hemos compuesto los nuestros, algunos pueden ser de todos, ahora mismo o dentro de poco. Los hay que hablan de que con nuestro calor y humo estamos elevando su temperatura, tanto que el planeta está en alerta pues ya calza otras huellas nuestras. Además el agua grita. El planeta vivo tiene una memoria que está escrita en las páginas de su libro, prestas a ser leídas e interpretadas; un resumen escrito del confuso camino de la vida. El planeta tiene muchas bibliotecas por los lagos, la tierra o en las montañas. También luces visibles u ocultas en los bosques que fueron y no son; en estos nuestros ojos se sorprenden con las heridas de la tierra.

En un artículo que publicamos ayer en La Cima 2030 de 20minutos.es, decimos que el planeta presenta imágenes plenas de estética o contradictorias, por las que viajan placeres y desastres, naturaleza y personas; parece saludable o peligroso, previsible o incierto, etc. En “La sal de la Tierra” se recoge una visión emocionada de la piel del planeta de Sebastiao Salgado, dibujada con trazos diversos. Está accesible en HBO y varias plataformas.

Por esto, y muchas más cosas nos atrevemos a decir, copiando a Vicente Huidobro que «el planeta que atravesó la noche no se reconoce al salir por el otro lado, y mucho menos al entrar en el día».

La entropía planetaria y nosotros en medio; ya lo intuyó Mafalda

Publicado el

El planeta Tierra es algo multiforme. Cada cual lo percibe a su manera, según intereses concretos y saberes más o menos cultivados. Mafalda lo veía achacoso, le hacía muchas preguntas para resolver cuestiones para ella incomprensibles. El personaje de Quino no había caído en la cuenta, lo barruntaba pero nadie se lo había explicado, que la Tierra se encuentra en una entropía permanente, cambia (evoluciona, se transforma) a cada instante. Quino, Mafalda, se ocupó de ella en muchas viñetas: le adhirió un cartel donde ponía irresponsables trabajando; le dio la vuelta colgada del polo Sur para imaginarla diferente; le colocó macetas con plantas al lado para hacerle la vida más placentera y restituirle un poco la masa vegetal perdida; también quiso embellecerla con cremas para darle otro aspecto a su ajada piel. En una ocasión le pidió que parase de girar porque ella quería bajarse del mundo. Incluso la imaginó tan enferma, después de escuchar las noticias en la televisión, que le puso el termómetro para ver si tenía calentura. 

Por ahí se dice que es un conjunto unitario –formado por una infinidad de seres vivos, relaciones, intereses y muchas más cosas geológicas y astronómicas-. Con tanta complejidad no puede ser perfecta cada día, al menos no tiene la prestancia que querríamos para cada uno o para todos. Es más, nosotros no hacemos otra cosa que añadir nuevas variables, antrópicas, a su deambular entrópico. Los ciclos se combinan con episodios. 

Seguir leyendo en La Cima 2030, un blog de 20minutos.es.

STOP: biodiversidad amenazada clama oportunidades

Publicado el

Conocemos que el paso del tiempo ha cambiado innumerables veces la imagen global de biodiversidad; seguro que enseguida nos vienen a la memoria los dinosaurios y otras extinciones espectaculares. En cualquier momento y lugar se manifiesta, exhibe tanto su potencial como una belleza que complace los ojos, a la vez asoma una vulnerabilidad creciente. Lo bello, que es el acuerdo entre el contenido y la forma en palabras del dramaturgo noruego del XIX Henrik Ibsen, es frágil. No podemos resignarnos a perder lo bello o lo útil.

Pues bien, está en serio peligro. WWF, en su informe Planeta vivo 2020, alerta de la caída de un 68% en “21.000 poblaciones salvajes (de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios) monitorizadas entre 1970 y 2016”. La FAO, con una mirada diferente, hacía hincapié en El estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura en el mundo, en que se detectan “pruebas crecientes y preocupantes de que la biodiversidad que sustenta nuestros sistemas alimentarios está desapareciendo, lo que pone en grave peligro el futuro de nuestros alimentos y medios de subsistencia, nuestra salud y medio ambiente”. Ecologistas en Acción habla de que España fracasa en la meta para detener la pérdida, sobre las relaciones entre biodiversidad y cambio climático, de luces y sombras de la estrategia europea, de la enorme y creciente tasa de extinción de los insectos. Hay muchas más voces que claman por lanzar políticas que limiten las extinciones, para que el saber el estado real se convierta en oportunidad de actuar ya.

Por cierto, hablando de biodiversidad nunca debemos olvidar a Rachel Carson y su Primavera silenciosa, de cuya primera edición se van a cumplir pronto 60 años. Ella iluminó al ecologismo protector de la biodiversidad, entre otras cosas, para transitar desde las amenazas a las oportunidades.  Su luz todavía continúa encendida. En nuestra mano está la búsqueda de oportunidades, la manera de limitar las amenazas.

Leer artículo completo en La Cima 2030, un blog de 20minutos.es.

Los misterios de la naturaleza generan emociones y deseos

Publicado el

La naturaleza nos seduce quizás por guardar una parte de sus enigmas. De una forma u otra nos atrae. Una vez allí invita a asomarnos a alguna de sus claves. Supongamos que desvelamos una o varias; se nos abrirán otras. Es posible que no resultase tan atractiva si no estuviese adornada de ocultaciones. Acaso por eso siempre haya impregnado culturas y religiones. Jean-Jacques Rousseau ya alababa sus misterios; antes, Galileo barruntaba que el gran libro de la naturaleza revelaba símbolos matemáticos.Ahora mismo, a la vez que viaja por las redes sociales, miles de científicos quieren desvelar sus entresijos; insisten en buscar secretos para hacérnoslos comprensibles.

A menudo se nos presenta grande e inabarcable. Sin embargo nos queremos sentir dentro –pequeños y con limitada capacidad de entenderla bien–. Acudimos frecuentemente a su encuentro, siquiera con el pensamiento. La anhelamos más todavía en estos meses en los que el horizonte vital se nos ha limitado con confinamientos y peligros. Percibimos una imagen de sus ritmos, que encontramos o no según situación personal y lugar. Lo sentido por cada cual se podría calificar como una especie de artesanía, algo evocador de esas obras maestras que nos aportaron la literatura o tantos pintores desde antaño; o ahora pregonan los naturalistas y los documentales tipo BBC o National Geographic. El paisaje representado llega a provocar sentimientos; por eso reconforta emociones, o ayuda a crearlas si faltan.

Leer artículo completo publicado en Heraldo de Aragón (2-02-2021)

Los humedales, museos y catedrales de biodiversidad; pero con agua

Publicado el

El titular viene a cuento del lema del Día Mundial de los Humedales del año 2020. Como después pasó lo que pasó, las buenas intenciones quedaron en suspenso por la maldita pandemia. Por eso volvemos a recordar lo que se decía ese febrero del año 2020. Lo de catedrales no va es gratuito; estamos hablando de los humedales, que son lugares representativos de la biodiversidad, como algunos lugares no religiosos a los que se asigna el atributo. Lo de museos tampoco debe tomarse en sentido estricto, de acumulación de obras artísticas, que lo son todas las que por allí están o transitan. En este caso nos referimos a espacios en donde se puede observar la biodiversidad en interacción entre distintas especies, entre ellas y el lugar físico. Esto es, el ecosistema acuático y sus aledaños; El agua facilita mucho las cosas a la vida diversa. Las obras de arte vital van y vienen, siguen sus ritmos estacionales, se ven acompañadas de la meteorología y dedican todo su tiempo a asegurar que la especie sobreviva. Frente a ellas estamos nosotros, también cabría decir a su lado.

Dicen que hoy es el día de los humedales; bueno, el que se recuerda que se firmaron una serie de protocolos que deberían protegerlos. La Convención sobre los Humedales, Ramsar para abreviar debe su nombre a esa ciudad iraní, sede en el año 1971 de las conversaciones y firmas consiguientes. Aquí un vídeo que lo explica. Por si lo quieren mostrar en clase los maestros y maestras que nos siguen.

La misión de salvaguarda va lenta, unos humedales tienen más suerte que otros. A decir verdad hemos mejorado bastante en la protección pero a la vez las masas vivas ligadas al agua soportan tropelías que crecen sin parar, en cualquier lugar del ancho mundo. Se cometen también con el agua, el eje alrededor del que gira todo. Cualquiera que piense sobre el asunto dirá con razón: si se cargan el continente, como se podrá albergar el contenido. Debe ser por eso que este año 2021 se ha elegido como lema «Los humedales y el agua«.

Para quienes no están muy enterados del asunto, aquí va un resumen preparado por WWF. Pero a nosotros nos gusta especialmente el mensaje que ya en el año 2013 se lanzó a la consideración mundial: los humedales cuidan el agua. Aunque solamente fuera por eso, siendo tan egoístas como somos los humanos y cerrando los ojos al escenario de biodiversidad que atesoran los humedales, merecerían una atención especial. ¡O no? Pues eso, que la celebración no se quede en un simple gesto. Viajen por Internet en su busca y disfrute. Échenle una ojeada a nota informativa de Ramsar y entenderán porque la gente ligada a la ecología está tan preocupada. A este paso ni museos ni catedrales, y casi sin agua que pueda llamarse tal.

 

La calidad del aire deteriora la salud, más en las ciudades

Publicado el

En la crisis pandémica que tanto nos golpea se está demostrando que en su propagación tiene una alta incidencia la calidad del aire respirado. Se ha escrito mucho sobre la permanencia de aerosoles en espacios cerrados, de cómo el virus se ha propagado desde el aire espirado al inspirado, de la peligrosidad de ciertas concentraciones, como ha insistido una y otra vez el investigador José Luis Jiménez. Se ha evidenciado su incidencia con contagios y problemas posteriores, incluso con fallecimientos. También se ha conocido que la calidad del aire urbano tiene una carga en la salud, incluso se han relacionado ciertos parámetros a muertes evitables. Además, no han faltado investigaciones que relacionan lo uno con lo otro. Por eso en esta entrada queremos proponer un esfuerzo colectivo para mejorar el aire urbano, es decir, la salud colectiva.

El Ranking ISGlobal de ciudades, cuyos resultados se han publicado en The Lancet Planetary Health concreta la contaminación en ciudades de más de 31 países europeos debida a partículas finas (PM2,5) –en este caso afirma que el 84% de los habitantes de estas ciudades están expuestos a niveles superiores a los que marca la OMS-  y en dióxido de nitrógeno (NO2). Se estimó que, en 2016, más de 400.000 muertes (equivalentes al 7% de la mortalidad anual) en Europa se podían atribuir a la exposición acumulada a las partículas citadas mientras que más de 70.000 muertes (equivalentes al 1% de la mortalidad anual) fueron atribuibles a la exposición al dióxido de nitrógeno. Es más, el informe afirma que reduciendo drásticamente los niveles de las primeras se podrían evitar 125.000 fallecimientos al año y otros 80.000 limitando el porcentaje del segundo. Muchas capitales fallan, lastiman la salud de sus habitantes; Madrid y Barcelona entre ellas. Pero no se quede ahí. Chequee cómo está el aire de su ciudad.

Puede ver el artículo completo en La Cima 2030, de 20minutos.es.

El infinito de la Educación Ambiental

Publicado el

La Educación Ambiental (EA) es muy variopinta en sus formas, a la vez enorme o diminuta en sus dimensiones, en sus afectos y emociones. No podría ser de otra manera pues educar sobre el medioambiente, del cual nunca se conocerán los límites, así lo requiere. La EA, tal que infinita, debe estar en todos lados; incluso estas dos ideas, extensión y dimensión cualitativa, no dejan de ser una analogía. Pero cuidado, no sea que tanto buscarla e intentar ampliarla se nos haga vaga, se vaya alejando de su sentido primero. ¿Cuál era? O por el contrario, a través de insistir en ella acopiemos energía de la gente con la que la buscamos; es nuestra gran pasión y como tal no tiene frontera. Acaso, en una mala copia socrática, podríamos decir que en cualquier dirección que la recorramos nunca encontraremos la terminal. El mero intento de cambiar las reglas del mundo, ¿no es eso lo que busca la EA?, es moverse hacia el infinito, máxime si se quiere impulsar mediante la educación.

Cada día que viene es nuevo, la EA debe reinterpretarse; siempre proceso inacabado. Eso es algo que algunas veces se nos olvida, máxime en nuestra cultura tan supeditada a objetivos cuantificables. ¡Ya está logrado!, pero no. A la vez, le concedemos el mayor valor que se pueda, se trata de vivirla; no puede tener una cantidad asignable de intenciones o logros. Como también son incontables las gentes que la buscan y los medios sobre los que transitan. ¡Qué difícil resulta dimensionar lo infinito! Nunca la EA, a nuestro pesar, podrá explicarlo todo, porque hay demasiadas cosas que escapan a la razón humana.

Tan grande es y tanto se extiende que en ocasiones la asimilamos a sostenibilidad, por eso de los ODS. También en este caso es permanente, sin fin; durable o sustentable como la caracterizan por tierras americanas. Por eso quedaría mal reducirla a un signo, ese ocho volteado que dicen que tiene relación con la religión o la alquimia. Es más bien una lemniscata abierta, la cinta que nunca se acaba. En cierta manera similar a la que nos regaló la escritora Irene Vallejo a propósito de los libros en El infinito en un junco, de quien somos deudores en la composición de esta entrada.

26 de enero, al menos un día para dar protagonismo a la Educación Ambiental, en un calendario de innumerables hojas. 

El mar Caspio, uno de los olvidados en las crisis ecológicas

Publicado el

Incierto futuro espera a muchos ecosistemas por todo el mundo. Unos pocos gozan de más presencia en los medios de comunicación o en las campañas de los ecologistas. Aun así nada tienen asegurado. La velocidad de los infortunios les impide recomponerse a tiempo antes de desaparecer, o de cambiar tanto que son irreconocibles.

Peor todavía lo tienen aquellos enclaves que apenas salen en los medios de comunicación, o que los mandatarios de los países que los albergan practican el enmudecimiento informativo. Ni siquiera son «adoptados» por alguna ONG combativa. Por eso hemos querido llevar a la escuela lo que está pasando en el mar Caspio y sus aledaños, para que al menos el alumnado no permanezca en la ignorancia. Recordemos el precedente del mar de Aral, otro lago tan importante que merecía llamarse mar.

El Caspio se enfrenta a grandes peligros: extracción de petróleo (plataformas, vertidos), construcción de islas artificiales y contaminaciones diversas debidas a la actividad agrícola e industrial intensa y sin control, vertidos de ciudades que no depuran. Y sobre todo, la pérdida de agua –algunos estudios impulsados por el PNUMA hablan de que el nivel bajará 18 metros durante este siglo- por evaporación y menos aportaciones de los ríos, lo cual llevará a un aumento de la proporción de contaminantes, una disminución del oxígeno disuelto y la consiguiente pérdida de vida.

Leer el artículo completo, con la propuesta de tratamiento escolar, en el blog Ecoescuela abierta, de El Diario de la Educación. 

El caro cambio climático, ruinoso en salud y para la economía

Publicado el

No resulta sencillo reconvertir una vida global, dentro de la inercia internacional, para disminuir la velocidad del cambio climático, que ya está aquí. Cómo será dentro de un tiempo, difícil de prefijar, depende del valor que demos a nuestras acciones u omisiones. Siempre resultará caro, por el esfuerzo que supondrá después de tantos años de manga ancha en la percepción colectiva de las afecciones ambientales.

Hay un escenario muy visible y a pesar de eso menospreciado: los graves perjuicios a la salud humana. De ello se ocupaba un artículo publicado en The Lancet hace poco más de un año en unos escenarios que valoraban tanto la adaptación, planificación y resiliencia para la salud como las actuaciones de mitigación y cobeneficios para la salud, además del análisis de indicadores en otros tres aspectos básicos: impactos, exposiciones y vulnerabilidad del cambio climático; economía y finanzas; y participación pública y política.

Decía el mismo artículo que El costo económico proyectado de la inacción para abordar el cambio climático es enormePor ejemplo, en comparación con mantener un límite de 2 ° C, se espera que los costos de calentamiento de 3 ° C alcancen los cuatro  billones de dólares por año para 2100 (alrededor del 5% del PIB mundial total en 2018), y los costos económicos totales de un aumento de 4 ° C se estiman en 17,5 billones de dólares (más del 20% del PIB en 2018)”. Insistía, como se ha hecho desde muchos ángulos de la ciencia y la economía que “la inversión para mitigar el cambio climático reduce sustancialmente estos riesgos y genera más beneficios económicos”. ¿Por qué no se hace?

Leer el artículo completo en La Cima 2030 de 20minutos.es.

La nieve también tiene su día mundial

Publicado el

El tercer domingo de enero suele dedicarse al Día Mundial de la nieve. Nos imaginamos que el asunto nacerá de algo relacionado con los deportes de invierno, con la promoción comercial de las estaciones de ski, pero se puede aprovechar para reflexionar acerca de  la atracción que ejerce sobre la gente; la alegría de ver nevar debe esconderse en recónditas tradiciones. Gabriela Mistral le dedicó un sentido poema en el que la llamaba divina criatura. Amado Nervo, en tiempos del modernismo, le escribió una jaculatoria que hemos de leer despacio y descifrar.

¡qué milagrosa es la naturaleza!
pues, ¿no da luz la nieve? inmaculada
y misteriosa, trémula y callada,
paréceme que mudamente reza
al caer… ¡Oh nevada!:
tu ingrávida y glacial eucaristía
hoy del pecado de vivir me absuelva
y haga que, como tú, mi alma se vuelva
fúlgida, blanca, silenciosa y fría.

Otros muchos escritores nos dejaron pasajes personales sobre su quieta faz. Algunos como Gómez de la Serna hacen con ella greguerías: de la nieve caída en los cielos nacen los cisnes. La colisión de la borrasca Filomena y los aires fríos desprendidos del vórtice polar han cubierto de nieve la península Ibérica, dejando una estampa admirada, a la vez que un caos de movilidad y otras cosas que todavía no ha acabado, diez días después. La capital de España sigue medio paralizada por la nieve, que para más de uno será la antítesis de los poemas antes mencionados. Acaso estaba pensando en ellos el polifacético mexicano José Tomás de Cuéllar cuando en el siglo XIX le dedica un poema que empieza diciendo «¡Qué triste es ver la nieve…

Nieve que va y viene, o se queda combinando emociones e inconvenientes, . Para recordarla en su día, sea promocional o no, nos queda la reflexión pausada del poema «Revolución» de León Felipe.

Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también
un sol verdugo y amigo
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

De otras obras que nos pintan la nieve nos quedamos con Pieter Brueghel el Viejo y con Goya. Disfrutemos de su contemplación. ¿Quién sabe si año de nieves año de bienes? Ojalá. 

La esperanza de la odisea odsiana para alumbrar un mundo nuevo

Publicado el

El mundo está pendiente de muchos retos. Quizás los ODS sean la guía del cambio de dinámica social. Resumen de nuestros deseos odsianos:

La renovación de la vida colectiva no es sencilla. Las necesidades están identificadas. Tiene por delante la búsqueda de remedios consistentes a la necesaria nueva realidad: la amortiguación de las desigualdades; la reforma del capitalismo para que congenie más con una democracia participada; la transformación de las estructuras de poder para que la élite de quienes deciden y gobiernan se aproxime a la comunidad de afectados; la amenaza de la polarizaciones, esas que la pandemia no ha hecho más que evidenciar e intensificar; el ejercicio de la discrepancia para encontrar coincidencias; el creciente desafío del cambio climático; la revolución sanitaria permanentemente pendiente; la consolidación de una sociedad que valore y potencie el papel de los cuidados sanitarios y sociales porque han alcanzado el estatus de responsabilidad colectiva; el aseguramiento de una educación de calidad en todo el mundo; la coherencia entre la presión para producir y el derecho a un consumo más justo y sostenible; las ciudades del futuro y sus estrategias de movilidad sostenible; la recuperación de papel sanador de una naturaleza olvidada; y muchos más, siempre distinguiendo entre los soportables por el momento y los que no lo son. Algo así, al menos en el espíritu, de lo que decía la campaña sobre sostenibilidad de una gran cadena comercial: Instrucciones para dar vida a un mundo más justo. O si lo preferimos “Estímulos para la compleja respuesta al estado del malestar”, que se extiende como una plaga a diferentes niveles, con variadas intenciones.
Se trata, en suma, de asegurar unos mínimos vitales irrenunciables, conscientes de que estamos sometidos a limitaciones y dependemos cada día más los unos de los otros. Alguien lo simplifica que hay que repartir mejor los riesgos y la riqueza. Habría que explorarlo. En cualquier caso, se necesita más que nunca un pensamiento social que lance la odisea colectiva
. Mirar al futuro nos inquieta, pero hay que seguir.

Leer artículo completo en La Cima 2030, de 20minutos.es

Calentarse con las olas de calor durante una de frío

Publicado el

Nos nos dejemos engañar, como pregona cuando ve un copo el innombrable americano que no acepta las leyes democráticas. La actual ola de frío que sufre Europa es un episodio dentro del calentamiento global que amenaza la vida planetaria.  esto último certifica la Aemet pues recoge que las olas de calor en España se han duplicado en la última década, la misma progresión se ha medido en los días al año con episodios extremos en relación a décadas anteriores.En 2020, los cinco primeros meses han sido los más cálidos desde que hay registros para llegar a un verano que había supuesto el de mayor estrés térmico en el sur peninsular, que a la vez fue el sexto año consecutivo en el que se dieron temperaturas extremas más altas de lo normal; en él se produjeron dos olas de calor. Otra: nueve de los diez veranos más cálidos desde 1965 han tenido lugar en el siglo XXI.

Pero el aumento medio varía. En Global Climate Change se puede explorar lo que más o menos sucede en cualquier localidad. En “saber más” se ve por años cómo ha ido evolucionando el asunto desde 1960 a 2018, y las posibles tendencias. Pero ojo, detrás de lo cuantitativo -por ejemplo los 1,9 ºC que se ha incrementado tanto en una localidad tradicionalmente cálida (Leciñena, zona semidesértica de Los Monegros, en la España desalojada de gente pero rica en biodiversidad) como en otra que siempre había sido muy fría (Helsinki, en Finlandia, con unos 660.000 habitantes, con otra biodiversidad)- está lo cualitativo.

De olas de calor hablamos en una entrada reciente en La Cima 2030, de 20minutos.es. 

 

Papá Noel lleva al Ártico una mejora climática

Publicado el

Desde este blog hablaremos de deseos gratos para las personas en 2021, para que la ruptura pandémica suponga la entrada en una época nueva, más benigna. Pero antes queremos hacerle un encargo a Papá Noel, el que nos trae los regalos para Navidad desde su Rovaniemi natal (Laponia finlandesa), para que no se vuelva de vacío en su trineo. No sabemos si nuestro deseo se hará realidad. Por si acaso no tiene éxito, tenemos preparadas a la cigüeñas, que durante mucho tiempo hacían el «milagro» de traer a los niños de París. Si leen el artículo sobre la necesidad de una mejora climática para el Ártico en  La Cima 2030, de 20minutos.es, entenderán la asociación.

Ya disculparán quienes nos visitan de nuestra insistencia con los cambios árticos, pero es que tienen una enorme repercusión en la dinámica climática, y a la vez son una consecuencia de la misma. El sensor global que son las tierras/aguas/aires árticas emite alarmas en forma de deshielo, de disminución de su superficie, de alteración de las condiciones de biodiversidad…

¿Qué cuál es el encargo en forma de regalo? Por nuestra parte un deseo de alcance universal: que mejoren las condiciones ambientales y climáticas de la zona ártica para que todas las personas del mundo nos beneficiemos. Seguro que a los renos que tiran del trineo no les pesará la carga; ellos también necesitan que el clima de aquella zona se parezca más a la de hace varias decenas de años. Y las cigüeñas también lo agradecerán, pues ahora llevan un despiste mayúsculo.

¡Suerte climática para todas las personas en este 2021!

 

Los ODS desfilan en la pasarela de las tendencias empresariales y económicas

Publicado el

Esta entrada es corta y además es casi una copia de otra publicada en la Web del Pacto Mundial. Allí se dice que el ritmo de los ODS depende de las tendencias marcadas en 2021, que será el año 5 y a la vez el -10 para alcanzar el deseado 2030. La verdad es que esperamos tanto de este año, por comparación con el pasado, que corremos el riesgo de vernos defraudados. Pero aun así, o precisamente por eso hay que intentar convertir 2021 en una lanzadera social y ambiental. 

Vamos a exponer las tendencias económicas y empresariales -son las que marcan nuestra vida por más que nos empeñemos en negarlo- que imagina el Pacto Mundial. Ordénenlas por orden de preferencia y asignen a cada una sus esperanzas de logro (alto, medio, bajo). Aquí las tiene:

  • La sostenibilidad será el propósito de la alta dirección.
  • Las financias apuestan por al sostenibilidad.
  • Aumentarán las Normativas y políticas públicas relacionadas con los ODS.
  • Cada ves son más las empresas que publicitan sus compromisos por los ODS y los cuantifican.
  • La gestión empresarial tendrá muy en cuenta los derechos humanos.
  • Nos dirigimos hacia una economía baja en carbono.
  • Está aumentando el modelo de economía circular. 
  • Cunden las alianzas pata lograr los ODS.
  • La resiliencia empresarial aumanta mes a mes. 

¿A quién pertenece el cambio climático?

Publicado el

Semejante pregunta solamente se le puede ocurrir a una de esas personas que se imaginan, están seguras, de que el cambio climático es una de las más importantes emergencias sociales, sí no solo naturales, a las cuales la humanidad entera necesita hacerle caso. La pregunta casi es un absurdo, cercana a un oxímoron pues cómo puede pertenecer algo que en sí no puede tener propiedad. ¿O sí?

El concepto de pertenencia que enmarca esta entrada tiene más de una cara. Otra vez hay que acudir a la RAE para que nos centre. Afirma que que dicho de una cosa es tocarle a alguien o ser propia de él, pero también a ser parte integrante de algo más grande. Me da que ese alguien es la sociedad entera, con sus diferencias según responsabilidades y afecciones sufridas. Ahí vamos, porque ya casi nadie niega que en buena medida el cambio climático ha sido inducido o acelerado por ciertas prácticas antrópicas crecientes desde la revolución industrial, e implacables en los últimos cien años, con un corolario estruendoso desde hace algo más evidente en la última cincuentena, más o menos. 

Ser de alguien ya está razonado, ser propia de él también. Queda repasar que el cambio climático es una parte de algo más grande: una sociedad global que prioriza el desarrollo desmesurado y el consumo desaforado a pesar de sus consecuencias ambientales y sociales.

Una de las variables que evidencian el cambio climático es el aumento global de las temperaturas. Muchos lo han dicho ya, con lo que no hace falta insistir. Por si alguien tiene dudas de lo que ha acontecido en las últimas décadas en la Unión Europea, puede entrar en Global Climate Change y enterarse si su localidad aparece referenciada, que será que sí porque la Web está bien enlazada. Quienes tengan tiempo y ganas pueden darse una vuelta por el mundo; de verdad que es interesante. Piensen que detrás de lo cuantitativo, 1,9 ºC de aumento por ejemplo, está lo cualitativo: no es lo mismo ese incremento en una localidad tradicionalmente cálida (Leciñena, en España, en una zona semidesértica como Los Monegros) que en otra que siempre había sido muy fría ( Helsinki, en Finlandia). Una vez hecha la búsqueda, además de la cantidad, se detalla «saber más» en donde se ve por años cómo ha ido evolucionando desde 1960 a 2018, se pueden adivinar tendencias consolidadas.

Por cierto, ¿a quién pertenece más y menos el cambio climático? La cosa se complica aun más si lo llamamos como realmente es: una emergencia ambiental y social, además de económica.