Ecología

Si Doñana sufre, algo se muere en el alma de la naturaleza

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Lo dice la canción que se escucha a menudo por sus cercanías: cuando un amigo se va, algo se muere en el alma. No se sabe si es emoción, deseo, sentimiento o cualquier cariño allí guardado. 

De poco le han servido sus más de 50 años de declaración de Parque Nacional. Tampoco que sea a la vez Parque Natural. Ni siquiera sus más de 25 años de ser considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Poco enclaves mundiales poseen esta distinción sublime. En el país de la mayor diversidad de vida atesora en Europa, Doñana se ve sometida a atropellos varios, una y otra vez. ¿Cómo calificar el olvido consciente? El cultivo de lo efímero que desde hace unas décadas nos ofusca, nos impide admira lo extraordinariamente bello con formato de ecología renovada permanentemente. En enclave se merece algo más, aún se recuerdan las maniobras que costó componer su candidatura en plena dictadura.

El complejo multiforme de Doñana lo han escrito las aportaciones del tiempo en forma de suelos y agua circulante, en ciclos más o menos rigurosos. También las trazas de gente más o menos sensible que va y viene, la que quiere vivir de una u otra forma en sus cercanías y por ello se pelea. Buenos deseos y algunas acciones de las autoridades que llegan al Parque o se van dejando en el alejamiento o para más tarde sus posibles preocupaciones. Plantas y animales que allí se asientan y cuya opinión no cuenta. ¡Si supieran hablar! 

Ahora conocemos que el Tribunal de Justicia de la UE condena a España “solo” por no proteger el permanente expolio del agua para el riego o el abastecimiento urbano, por contravenir la Directiva Marco del Agua de la UE. Quedan absueltos atropellos varios según denuncian las organizaciones conservacionistas.

El epítome de los españoles podría resumirse en un amor por la naturaleza y la biodiversidad con evidentes altibajos. No olvidemos aquella recomendación de Miguel Delibes de no usar la naturaleza como si fuéramos el último inquilino.

Seguir leyendo el artículo en el blog La Cima 2030 de 20minutos.es.

 

La desertificación avanza pero no afecta al debate político

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Podría calificarse como uno de los más graves problemas ecosociales y, a la vez, colocarlo en la trastienda donde se arrinconan los grandes ausentes de conversaciones privadas y no digamos del debate político. O si estos últimos hablan de ello no nos lo dicen, con lo cual la posiblemente inducida  preocupación ciudadana no puede existir, a no ser que brote como planta efímera del desierto. El asunto es más incomprensible si pensamos que la desertificación es algo así como un libro escrito en la tierra en el que se pueden leer muchas historias, leyendas y anécdotas. 

Hablamos de España para no perdernos en latitudes de los trópicos. Advierten Greenpeace y otra gente sensible con el asunto de que más del 75% de la superficie de España está en riesgo de desertificación. No solo eso es preocupante ya que el 70% de las demarcaciones hidrográficas presentan niveles de estrés hídrico alto o severo. Apremia el Observatorio Ciudadano de la Sequía de FCyT (Fundación para la Ciencia y la Tecnología) de que es urgente acabar con la sobreexplotación y contaminación de los recursos hídricos. Tampoco este asunto merece la atención de la política española actual, y el problema ya es añejo. Pero ahora se ha visto amplificado por el cambio climático. Así lo asegura el informe Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España (2021)

Cómo estará el asunto que hasta el Tribunal de Cuentas redactó su informe especial núm. 33 en 2018 con un título expresivo La lucha contra la desertificación en la UE: una amenaza creciente contra la que se debe actuar más intensamente.

En el artículo publicado en el blog La Cima 2030 de 20minutos.es hablamos más sobre el avance de la desertificación en España.

 

Aprender por/para el planeta es imprescindible

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Conviene leer la publicación de la Unesco Aprender por el planeta. Revisión global de cómo los temas relacionados con el medio ambiente están integrados en la educación, por ahora solo está disponible en inglés . En este informe se realiza una lectura comparada de cómo la educación reglada de diversos países ha incorporado la temática ambiental a sus planes de estudio. El informe se ha dado a conocer coincidiendo con la Conferencia Mundial sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible, un evento virtual celebrado entre el 17 y el 19 de mayo de 2021, en Berlín.

Es conveniente conocer muchos detalles sobre el planeta.  Así podemos completar nuestra educación, de la que una buena parte tiene relación con él. En cierta manera con nuestro interés le devolvemos el préstamo vital que nos ha hecho. Pero además, si nos implicamos en saber detalles de su estado realizamos una lectura reposada y crítica de la vida propia. Posiblemente revolveremos, o generaremos un cierto compromiso ecológico y social, que también se aprende y de tanta utilidad nos sería en este momento. 

En el informe, del cual existe un resumen en español, se aconseja que educar para el planeta (el medioambiente global) ha de ser una prioridad absoluta en los planes de estudio. En ellos debe figurar en lugar preeminente el cambio climático y biodiversidad, pero no solo. Hay que huir del mero conocimiento de conceptos más o menos importantes. El conocimiento generado mediante aprendizajes múltiples ha de ser mucho más holístico pues permite que se movilicen deseos y emociones en los estudiantes.

Aprender por/para el planeta es hacerlo sobre nosotros/para nosotros. Por eso debe formar parte importante de los currículos educativos, superando el mero conocimiento de conceptos, buscando entender interacciones y la generación de compromisos.

Días internacionales para rescatar del olvido retos pendientes

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El mes de junio reúne muchos días internacionales que llaman nuestra atención. Estas fechas sirven para recordarnos los retos pendientes, las posibles actuaciones globales sobre una problemática determinada que necesita una o varias mejoras. En cierto modo nos avisan de que determinados descuidos o usos sociales ponen en riesgo algo tangible o no. No se sabe muy bien lo que tienen de celebración o conmemoración, quizás más de lo segundo. Este mes se señalan días que alertan sobre asuntos sociales (enfermedades varias, desigualdades lacerantes, olvidos de quienes más sufren, etc.). Asuntos que necesitan una urgente y continuada atención colectiva y mucha dotación económica prioritaria por parte de los gobiernos. Además de estos, encontramos otros muchos sobre cuestiones que tienen que ver con el medioambiente. Sabemos que no basta con llamar la atención un solo día pero a nadie perjudica recordarle la tarea pendiente.

El 5 de junio fue un día que a casi nadie pasaría desapercibido. Una jornada estrella pues los medios de comunicación suelen hablar sobre el tema y presentar reportajes interesantes. Ciñéndonos solo a ecología global anotamos el 1 de junio dedicado a los arrecifes, el 2 a la bicicleta, el 5 al medio ambiente y también a la pesca ilegal, el 7 al vencejo, el 8 a los océanos, el 15 al viento, el 16 a las tortugas marinas, 17 a la desertificación y sequía, el 21 al Sol y a la hidrografía, el 22 a los bosques tropicales, el 29 a los trópicos y así seguiríamos.

El día internacional en sí es nada, pero dice bastante si queremos escucharlo. Lo poco que se haga o se piense es mucho comparado con lo que sucedería de no haber nadie que llamase la atención sobre lo desatendido, que para nada es superfluo sino una parte importante de la existencia colectiva. 

¿Qué tienen en común los vencejos y los océanos? Los unos negros, aéreos, diminutos, pasan desapercibidos para mucha gente. El otro enorme, universal, onmipresente en el horizonte y los pensamientos. Quizás se parezcan en que sean migrantes, que no encuentren fronteras en el mundo. No lo sé, o me lo imagino pero no hay que darle excesivas vueltas. Me basta con leer el poema de Unamuno (1908) «Han vuelto los vencejos».

Preludio para el Día del Medio Ambiente: la Tierra agotará pronto su despensa anual

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La Tierra en su conjunto, sus habitantes con ella, se enfrentan cada año a un reto no superado: limitar su uso de los recursos naturales que se pueden generar en el año. La sobrecapacidad es un término que asusta en cualquier actividad humana individual y colectiva. En el caso de la Tierra no, será porque parece que es de todos para utilizarla y de pocos para protegerla. «Eart Oversoot Day», El Día de superación de la Tierra se establece con una operación simple, entendible por toda la gente (Biocapacidad del planeta / Huella ecológica de la humanidad) x 365 = Día de la superación de la Tierra. Se han mejorado los cálculos por parte de Global Footprint Network. 

Cada año llega antes, cada año se consumen tesoros guardados en la despensa Tierra. ¿Hasta cuándo durarán? Ya tenemos cerca el día global del mundo -en España fue en mayo, en China llega en unos días, otros muchos países lo hicieron con antelación- y nos da tiempo para pensar qué significa y hablarlo con la gente que nos rodea, para lo que podemos consultar cómo han ido o irán distintos países. Por eso avisamos con antelación. Acaso prever la posible influencia del cambio climático en algunos de los parámetros que tienen que ver en el acontecer de la vida en la Tierra. 

Cuando llegue el día D, cuando la Tierra esté sobrepasada lanzará llamadas de socorro. ¿Quién las escuchará? Habremos de prepararnos para los años venideros, que por ahora parece que van a restar hojas del calendario global. Las generaciones actuales deberían dejar una Tierra menos maltrecha a las futuras. Es una de las misiones que se marca cualquier especie. La humana, dotada de una enorme capacidad de pensar, perdió la referencia biológica hace demasiado tiempo.

Pero todavía puede… Mañana se habla en todo el mundo de Día del Medio Ambiente. Algo que celebrar habrá, pero pesará mucho más lo que hay que lamentar: apenas cambiamos nuestra manera de ver las relaciones ecosociales.

Lecciones para resolver pronto: Reciclamos poco y mal

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Llevamos ya tantos años practicando que todos dábamos por aprendida la lección del reciclaje, pero no. Habremos ganado en eso de separar unos residuos de otros pero de ahí a recuperar materiales para posteriores usos la cosa cambia. Pasa en muchos lugares, en ciudades y países más o menos responsables con el despilfarro de recursos. Y es que la vida es tan compleja que a veces nos puede la desidia o ignorancia. 

Hace ya muchas décadas que nos creímos lo de que que consumir y tener más nos daba confortabilidad vivencial y hasta emocional. Alguien lo supo expresar muy bien en el Homo consumus. Así pasamos a un derroche de recursos que va y viene sin parar. La fabricación acelerada de casi todo lo impulsó, como nos cuenta de Annie Leonard en la estupenda lección La historia de las cosas. Hace un tiempo nos encariñábamos con tal o cual objeto aunque no le diésemos uso; ni siquiera nos deshacíamos de él cuando ocupaba un espacio que nos era vital. Lo guardábamos en el trastero por su carga afectiva o porque creíamos que volvería a acompañarnos en la vida. Los desvanes se convertían en libros de historia.

Tal está las cosas en este momento que hasta lo objetos más familiares y cercanos han perdido singularidad; son “no-cosas”. Antes se hablaba de mi… (pongámosle el producto que queramos) como denotando una cierta familiaridad por la cercanía o el uso práctivo. Ahora se habla de “el o un” lo que sea, ya no ocupa un lugar en la existencia personal. Es algo así como el vaquero de Toy Story  que va y viene, perdiendo parte de su existencia afectiva.

Pero no todo está perdido; nos puede ayudar el reciclaje bien entendido pues el mismo concepto o ideal emocional nunca deja de tener algún uso. Una pregunta indiscreta: ¿Qué diez cosas (objetos o productos) has llevado al contenedor de residuos respectivo esta semana pensando que tendrán seguro posteriores usos, totalmente o en parte? Seguir leyendo en el blog La Cima2030

Cosas de cigarras estadounidenses, 17 años después

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Sale, canta y revoluciona el mundo. La cigarra es un artrópodo relativamente reconocido en la cultura universal. De ella se han escrito cuentos, curiosos audiocuentos de la naturaleza, poemas y libros enteros. Se la ha querido comparar con la hormiga, como especie y colectivo pero el cuento no cuenta la verdad del todo porque es una fábula que Esopo lanzó al mundo. Después Jean de la Fontaine y Samaniego, entre otros, la divulgaron con matices su manera de estridular. 

Quién sabe si el cambio climático retrasará o evitará que las cigarras estadounidenses acudan prestas a su cita de cada 17 años. Tantos años madurando, tanto tiempo esperando a que la posible fertilidad se haga realidad. La costa este de EE.UU. espera expectante. ¿Quién sabe que relojes o calendarios siguen esas cigarras? Pues el año próximo serán otras y así sucesivamente. Esto de los ciclos de la naturaleza tiene su misterio y su belleza. También el resto de los seres vivos tienen ritmos que a nosotros se nos escapan. La eclosión va a ser brutal, por el ruido solamente pues las cigarras son inofensivas. Solamente están al servicio de la especie, para que esta no desaparezca.  La gente se asustará por lo que la Agencia de Protección Ambiental de EE UU (EPA, por sus siglas en inglés) ha impulsado una fuerte campaña en redes sociales para que la población no las extermine con fumigaciones, dado que los insecticidas dañan otras muchas vidas.

Por aquí no aguantan tanto bajo tierra; de esto saben mucho en National Geographic. Las cosas de los seres vivos nos resultan a veces incomprensibles, como el hecho de que lo de las cigarras tenga relación con los números primos; otras tienen ciclos de 13 años. Por eso, entender la biodiversidad, o ser conscientes de que nos enriquece es una de las tareas que tenemos pendientes. Por cierto, el pasado 22 de mayo fue el Día Internacional de la Biodiversidad 2021. Este año tenía un lema digno de ser descifrado: Somos parte de la solución. Pues eso. 

 

España sufre una creciente calentura a la vez que aprueba una Ley contra el cambio climático

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Por fin, a pesar de los pesares, con más de diez años de retraso, se ha aprobado en España la Ley de cambio climático y transición energética. En principio supone una asunción de compromisos en el marco de una política global de la Unión Europea, que siempre va lenta pero es mucho más sensible al cambio climático y más favorable a la transición energética hacia la descarbonización que la mayor parte del mundo. Ahora se trata de ponerla en marcha, de caminar sin dilaciones hacia los objetivos que se marca. Los plazos marcados son cortos o largos, depende de la pedagogía que sepa emplear el Gobierno y la acogida de empresas, agentes sociales y ciudadanía en general. Bienvenida sea, aun con sus envites poco atrevidos al decir de algunas organizaciones ecologistas. Ojalá signifique un punto de inflexión en la cultura económica, social y ambiental de España.

Algunos de los detalles de transición que aborda necesitan un impulso rápido, inmediato si me apuran. Al día siguiente de aprobarse la ley, la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología de España) advierte de que España sufre de una calentura creciente pues la temperatura media se ha incrementado 1,3º C en apenas 60 años. Si seguimos así, esperemos que las medidas que la ley pretende implementar lo remedie, el aumento podría ser de unos 5º C hasta finales de siglo. ¡Una auténtica catástrofe! Bueno, muchas. A pesar del parón económico originado por la pandemia, la concentración de GEI no ha dejado se subir. Ojo al dato: 2020 fue junto con 2017 el año de temperatura media más elevado desde que se tienen registros fiables y completos. Esto es, desde hace unos 60 años.

Hay más detalles, además de los trastornos meteorológicos como pueden ser los ciclones o borrascas del año pasado. La salud ambiental, existe y se va deteriorando, afecta a la salud social y personal. Aunque solamente fuese por eso, todos necesitamos ponermos en tratamiento preventivo, o en cura de algunas molestias más o menos graves. Tomemos la naciente ley como el inicio de una auténtica política sanitaria ambiental, ayudemos todos (gobiernos, empresas, agentes sociales y ciudadanía) con nuestro compromiso a llegar en mejores condiciones a los plazos de salud que marca. Para ello habrá que cambiar ciertos estilos de vida, pero la salud bien merece algunos «sacrificios».

Las aves migratorias cantan la vida colectiva

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Van y vienen por al aire siguiendo sus ritmos estacionales. Su llegada o partida, hace unos días se celebró el Día Mundial de las Aves Migratorias, nos recuerdan ciclos de vida. En realidad lo que hacen es conectar nuestro mundo por eso notarán las ausencias de la gente pandemiada en sus lugares de arribada. Las migraciones son una parte de la historia universal, tanto que la biodiversidad es en cierta manera su resultado; han migrado millones de especies vivas por medios muy diversos y durante millones de años.

Los pájaros, que al decir de observadores ornitológicos cada vez son menos, se expresan con sus cantos. Seguramente cuentan lo que hicieron en el pasado, o los planes que tienen para ese día y los siguientes. A veces emitirán llamadas de aviso ante peligros varios, de búsqueda de futuro, se sentirán contentos simplemente y querrán que el resto lo sepa. En más de una ocasión advertirán a otros colegas de que están en territorio privado, o eso creen, pues en la naturaleza no hay esas fronteras tan ideológicas. Lo más probable es que digan algo de nosotros, nos consideren admiradores y algo de enemigos al mismo tiempo.

Los pájaros cantan, trinan, y hablan con múltiples lenguajes. Algunos representados en cuadros de conciertos de aves, que pusieron en boga los pintores flamencos del siglo XVII. Los hay tan afamados como Concierto de aves” (1629-1630) de Frans Snyders o el del mismo título de su discípulo Jan Pyt, pintado en 1661; ambos se pueden admirar en el Museo del Prado de Madrid. Los pájaros son protagonistas en la música clásica. Sirva El canto de los pájaros de Pau Casals, que hay que escuchar más de una vez.  Aves migrantes o sedentarias que se agrupan en El lenguaje de los pájaros de Jean Sibelius interpretada por la NHK Symphony Orchestra. Sus cantos guardan detalles de nuestra vida y nos evocan emociones varias. Por cierto, el lema elegido para este año internacional 2021 dice: ¡Canta, vuela, vuela como un pájaro! Nadie puede imaginar un mundo sin migraciones, ni de pájaros ni de la gente que sale de su tierra para rescatar la vida; muchas veces sin éxito.

Suponemos que también habrá aves migrantes en Palestina. Si las hay, ¿cómo sentirán lo que está sucediendo en esos territorios? ¿Cantarán o sus silencios gritarán sus desdichas? Seguramente se lamentarán de la existencia de tantas jaulas. 

Vuele con las aves migrantes en esta entrada del blog Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación. 

Galimatías etiquetados en pegatinas de eficiencia energética

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La etiqueta de eficiencia energética europea apareció para decirnos qué aparatos eléctricos de los que tenemos en nuestra casa eran más o menos derrochadores. Quería alertar a la ciudadanía como diciéndole: ¡Ojo que está tirando el dinero! Porque claro, para despertar al consumidor-a se ha demostrado bastante más eficaz revolver en su bolsillo que en su conciencia ecológica. La etiqueta portaba las primeras letras del abecedario, después la complicaron con el signo +, el ++, o el +++ siguiendo a la A cual si fuera una potencia. Tuvo cierto efecto limitador  en el derroche, tanto en la fabricación del aparato en cuestión como en la destreza energética de los consumidores.

A partir del 1 de marzo se ha actualizado la etiqueta y se ha simplificado, si bien no entrará en vigor hasta el 1 de septiembre. Vuelve al original listado de las letras mayúsculas, de la A a la G. La Comisión Europea calcula unos enormes beneficios a partir de las etiquetas y del diseño ecológico. Más o menos 230 millones de toneladas equivalentes de petróleo por año para el año 2030. Supondría un ahorro medio de casi 300 € al año en la factura energética de cada uno nuestros hogares.

La norma es conveniente, incluso han dejado la A libre para asignársela a los electrodomésticos del futuro que sean supereficientes. Sin embargo, en este cometido del ahorro energético echamos en falta una formación ciudadana, llamativa y continuada, por parte de las autoridades pero también de los fabricantes o asociaciones de consumidores, que ayude a entender que es muy importante utilizar bien los aparatos y ver cuáles consumen más a la larga, no solo por la potencia momentánea sino por el tiempo en el que están en uso a lo largo de las 24 horas; por ejemplo frigoríficos y aparatos de congelación. También que es necesario entender el resto de las anotaciones de la etiqueta. Incluso nos atrevemos a proponer que hubiese una clara información diciendo por ejemplo: el aparato calificado como G supone un consumo x veces mayor que el B. Eso a lo largo de su vida útil significa la emisión de tantas toneladas equivalentes de petróleo al año y una diferencia estimada en euros de … Usted decide pero todos le agradeceremos que lo haga lo mejor posible.

Adhieran la pegatina en un lugar bien visible, léanse de inicio al final las instrucciones de manejo y, sobre todo, sientan que la eficiencia energética no es un galimatías, que se entiende mejor si cada cual la siente como propia. Por cierto, ¿por qué se permite seguir fabricando electrodomésticos de poca eficiencia energética y se descarga la responsabilidad en quienes los compran, más o menos ricos y concienzudos?

La sociedad ecodependiente como argumento de cambio educativo

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La ecosociedad manifiesta una interdependencia ya en su misma expresión. Sucede así porque constantemente se interrelacionan ambos ámbitos en casi todo lo que ocurre en la vida cotidiana. Acabó aquella concepción de un mundo en el que la sociedad prevalecía por encima de la naturaleza y no debía preocuparse por nada de lo que a esta le ocurriera.

Decía Yann Arthus-Bertrand, divulgador ecologista y fotógrafo francés que tantas bellas imágenes nos proporcionó, que nadie es ambientalista de nacimiento, que hay que recorrer un camino propio. Este recorrido se identifica enseguida con la educación, ya sea social o reglada. Con seguridad, la escuela es un buen escenario de experimentación. En este momento los escolares conocen sus impactos negativos en la dinámica ambiental, están más informados y más sensibilizados sobre lo que sería conveniente hacer para mejorar las posibles consecuencias. Así han descubierto que la gestión de residuos y el reciclaje es una aventura en la búsqueda de tesoros ocultos; que la biodiversidad es una riqueza con riesgos, o que el cambio climático condiciona sus vidas y todo lo que pasa. A la vez, y no es poco dadas las circunstancias, las autoridades educativas empiezan a entender que es inexorable la incorporación de la sostenibilidad en sus programas, bastantes centros desarrollan proyectos en este sentido, el profesorado descubre la potencia del fomento del pensamiento crítico sobre la problemática ambiental para la transformación ecosocial, etc. En conjunto, se vuelve a la naturaleza, a la magia de los bosques por ejemplo, como catalizadores de la nueva visión; la pandemia ha ayudado a redescubrirla.

Algo se mueve. Por eso, ¿si no es ahora, cuándo impulsar la transformación hacia una lectura ecosocial de la vida, de la educación como agente de cambio?

Leer el artículo completo en el Blog Ecoescuela abierta de El Diario de la Educación.

¿Qué perfil ambiental diría que tiene España?

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La estampa que defina cualquier país nunca tendrá una silueta armónica, la vida es extremadamente compleja. En el asunto ambiental, si bien hay diferencias enormes entre unos y otros, ninguno alcanza un manejo extraordinario. Tampoco los nórdicos europeos hacia los que dirigimos muchas veces nuestras miradas de envidia.  Sabemos que arrastran unas huellas ecológicas desmesuradas, muy relacionadas con sus estados de bienestar vital, que es alto. Pero no siempre coinciden con el “bienpensar y actuar en consecuencia” que se les supone y que llevamos tanto tiempo admirando.

El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico publicó no hace mucho el Perfil Ambiental de España 2019 , como lleva haciendo cada año desde hace más de una década. En la presente edición dedica un preámbulo inicial a relacionar medioambiente y salud, asunto que emerge en cualquier escenario de debate social que aborda las incertezas del futuro. Lo presenta como un problema global pues se sabe que las alteraciones del medioambiente tienen una influencia inmediata y duradera en la salud colectiva; de tal forma que dificulta que sea haga realidad como derecho humano para todas las personas, a cualquier edad y en todo el mundo. En el caso de España, el PAE analiza aquellos agentes físicos, biológicos, climáticos y otros que condicionan la salud. 

Hace hincapié en los factores que definen la interacción entre salud y medioambiente: la calidad del aire interior y exterior; el acceso universal, equitativo y sostenible al agua potable, el saneamiento y la higiene; la minimización de los efectos adversos de los químicos en la salud humana y el medioambiente; la gestión saludable y sostenible de los residuos y los sitios contaminados; la adaptación al cambio climático y el esfuerzo general en su mitigación; la conversión de ciudades y regiones en espacios físicos y sociales más saludables e inclusivos, seguros, resistentes y sostenibles; la consideración de la sostenibilidad ambiental en los sistemas de salud.

Seguir leyendo en La Cima 2030, un blog de 20minutos.es. 

Hacer ruido, vivir en él, ignorarlo por chillar

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Ruidos sin intención, ruidos de cotidianeidad, ruidos para intentar convencer, ruidos descalificadores de los políticos, ruidos bufos en las redes sociales, ruidos aquí al lado y en el ancho mundo. ¡Cuánto más ruido más nos sentimos presentes! Vivir en un mundo ruidoso, es nuestro sino. Pero el ruido es el armónico perdido, por eso mucha gente quiere escapar de él. Ruido que vas y vienes, que te encuentras en celebraciones y peleas, pocas veces en sentimientos y duelos, allí donde las personas son más personas. Ruidos de muchedumbres, sordos entre ruidos. Ruidos que dañan y enferman, siempre son confusión no deseada. Ruidos cotidianos hasta que parece que ya no son ruidos. Ruidos inocentes junto a ruidos malvados. Ruidos enredados en la Red que llegan a ser algo más que ruidos. Casas de ruidos, porque las viviendas lo son. Los fabrican dentro y les entran de fuera.

¿Qué pensaría Taranis, el que dicen dios atronador de los celtas de nuestros ruidos? ¿Qué tal un día al menos para rebajar los ruidos?

Pongamos por ejemplo una gran ciudad como Madrid. La infografía de @ensgismau y otras personas que quieren silenciar los ruidos sirve de ejemplo. Imagen

Una mirada al estado del clima global en el año 2020

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Acostumbramos a mirar el presente para adivinar el futuro. Antes nos servía como estrategia, ahora tenemos dificultades para ver porque las incertezas se nos han revelado como dominadoras. El clima se estudia por activa y por pasiva. No dejan de aparecer simulaciones que echan mano de tal o cual algoritmo para prever lo inseguro. A la vez, reuniones y más reuniones -ahora mismo están hablando los líderes mundiales incluido el presidente de EE.UU.- buscan la descarbonización de la vida por reducción de emisiones. Loable empeño. 

Mientras se ponen de acuerdo gobernantes y multinacionales varias, podemos ampliar conocimientos de cómo nos encontramos. La reciente publicación de la Organización Meteorológica Mundial y otras agencias ONU State of Climat Globate 2020 insiste en que hay que poner en marcha con urgencia una política más ambiciosa para detener su velocidad de transformación, para ganarle tiempo. Una y otra vez constata que el aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera debido a las actividades humanas es uno de los principales impulsores del cambio climático. Dice que a pesar de la covid-19, aumentó la emisión a la atmósfera de GEI. Razona por qué son tan importantes esos gases. Incluye gráficas, con datos de diversas instancias evaluadoras, que demuestran su evolución desde hace unos 150 años. Llama la atención sobre la evolución de las temperaturas en lugares muy sensibles, como el Ártico o la zona Antártica, por las graves repercusiones que dicho fenómeno tendría en la dinámica global del clima. Además, alrededor del 90% del exceso de energía que se acumula en el sistema debido a las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero va a los océanos, con el grave impacto que supone en la vida marina, entre otras cosas por la acidificación de las aguas, y para las comunidades humanas que viven en sus orillas.

No se olvida de valorar el aumento de los eventos extremos ligados al clima en todo el mundo. Se lamenta de las pérdidas de las masas glaciares continentales, con la consiguiente disminución de su efecto albedo. Dedica un capítulo especial a los refugiados, los desplazados internos y los migrantes ligados a la crisis climática y sus eventos. Durante la última década (2010-2019), los episodios relacionados con el clima provocaron un promedio de 23,1 millones de desplazamientos de personas cada año. Es más, esos eventos provocaron en gran parte, influirían otros factores, unos 9,8 millones de desplazamientos en el primer semestre de 2020, concentrados principalmente en Asia meridional y sudoriental y el Cuerno de África.

En fin, que la cosa está complicada. Aquí un acceso resumido en español.

Por cierto, las gigantes petroleras siguen con su renovable lavado de cara mientras aumentan sus emisiones. Lo recoge The Guardian llamándolo «El gran engaño».

El libro de la Tierra guarda la esencia colectiva.

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Ayer se dedicaba una mirada a la Tierra, esa entelequia que a todos nos sorprende por su inmediatez y fragilidad. Es a la vez real, un planeta biodiverso en construcción permanente  por fuerzas geológicas y climáticas, e irreal porque a pesar de ser aprendido siempre tiene sus matices según quién lo mira y desde qué tiempo y lugar. Benedetti ya decía en su poema que desearía «otra suerte para esta pobre reseca que lleva todas las artes y los oficios en cada uno de sus terrones y ofrece su matriz reveladora para las semillas que quizá nunca lleguen; que un desborde caudal viniera a redimirla y la empapara con su sol en hervor o sus lunas ondeadas y las recorriera palmo a palmo y la entendiera palma a palma». Tierra material e imaginario colectivo del que los libros son como el estandarte que la mira, a la vez que un recopilatorio donde permanecer siempre.

Hoy se celebra en España el Día del libro, ese espacio común donde la Tierra mira y ve los desvelos de la gente. ¿Leerá libros la Tierra?, se preguntaría el poeta. Da lo mismo que el libro recoja cualidades y temores de la madre Tierra, placeres y desdichas de sus habitantes, pasado o futuros. Siempre un libro como esperanza generando cultura ya sea mirando al pasado clásico o al presente convulso, para que no nos manipulen. Diría Irene Vallejo, Premio Nacional de Ensayo por El infinito en un junco. 

«Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche» decía Jorge L. Borges. A lo que Juan Ramón Jiménez respondería: «Quisiera que mi libro fuese, como es el cielo por la noche, todo verdad presente, sin historia. Que, como él, se diera en cada instante, todo, con todas sus estrellas; sin que, niñez, juventud, vejez, quitaran ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.» La Tierra es ese libro inmenso, adornado con un cielo que pisamos presente día y noche, con presente instantáneo por cada percepción diferenciada, y con historia porque tuvo periodos pasados. Su niñez no se perdió del todo, visible en la hermosura del encanto inmenso que es hoy.

La Tierra es una historia por reescribir, tarea en la que muchas personas están implicadas ya. Hoy es el Día del Libro. Tome uno entre sus manos, siempre contendrá algo de la Tierra, trate o no de la naturaleza biodiversa. Regálelo como muestra de afecto. Pero elija aquel que contenga algunas páginas en blanco para que cada cual escriba en él sus esperanzas.