Infancia

Unicef: setenta años recomponiendo destrozos y alimentando esperanzas. ¿Habrá un tiempo en el que ya no sea necesaria?

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Dedicado a toda esa gente que cree que la solidaridad y la implicación forman parte importante de su existencia cotidiana. Para quienes piensan que la vida de los otros -habiten cerca o lejos- vale mucho (da igual el color de la piel), o que se embarcan en ayudar sin preguntar por la religión que se practica, para los que sienten las desgracias y a los sentimentales; a esos que cuestionan la organización mundial porque orilla a demasiada gente, a quienes socorren económicamente a las ONG con lo poco que tienen o con mucho porque se sienten afortunados; a todos aquellos que han sido niños y pensado como ellos en estos setenta años, a quienes han luchado porque los niños sean poseedores de sus derechos. Para los países donantes y los que necesitan las ayudas. Para esos millones de voluntarios y socios de Unicef en todo el mundo. Sintiendo no poder llegar a todos los sitios en donde haríamos falta. Recriminando a nuestros gobiernos, insensibles o mudos, la escasa presteza con la que se empeñan en llevar a la realidad esos postulados éticos que dicen defender. Dedicado a quienes al ver el símbolo de la organización cerca de ellos aún alimentan alguna esperanza. Pensado para los niños y niñas que en el mundo devuelven una sonrisa sincera cuando se les ayuda un poco; con la ilusión de que dejen de ser un número maldito y tomen la faz de personas con derechos. Para todos: es bueno recordar que existe un compromiso global que se llama, adaptada a la nueva dimensión, Convención por los derechos de la infancia y adolescencia (CDN), saber lo que hacen por los demás Unicef y otras ONG de todo el mundo, por todo el mundo, en especial niños y niñas privados de sus derechos. No dejen de acercarse a esta edición de Planeta futuro de El País. Comentarla en familia es una buena manera de comprender a los demás, de conocerse uno mismo.  

P.D. REFLEXIVO: ¿Se imaginan que Unicef, Oxfam, Save the Children y todas las ONG que ayudan a la infancia no fuesen necesarias -en emergencias, que siempre habrá, lo seguirán siendo- dentro de unos años porque el mundo se ha vuelto más equitativo, y la pobreza está a punto de dejar de ser un problema? Luchen por ello; decir imposible resta caudales éticos a las personas y a las sociedades.

De TIMMSS a PISA y tiro por que me toca; la educación española apuesta en el circuito de la excelencia (I)

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A finales de noviembre conocimos los datos del Informe TIMMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias) 2015 que aporta datos de las pruebas realizadas al alumnado de 4º de Primaria. Merece la pena hacer una lectura reposada de él para poder situarnos en el espacio/tiempo educativo y no dejarnos llevar solamente por los titulares periodísticos, muchas veces interesados. Según enfatizaba el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en la presentación de los resultados y en una nota de prensa “España era el país que más subía en Matemáticas de la UE y se situaba, por primera vez, por encima de la media de los países evaluados”, con 23 puntos por encima del informe anterior (2011); extendía los elogios a la materia de Ciencias, en donde subían 13 puntos. La muestra española la formaron 7.764 alumnos de 358 centros; que a primera vista parecen pocos. Puestos a señalar lo bueno, hay que decir que se ha mejorado en matemáticas tanto en el nivel muy bajo como en el más alto. Parece que nuestros chicos y chicas se manejan bien con los datos, pero el lado malo es que representan y entienden mal las formas geométricas y no razonan bien. ¿Vendrá esto de lejos en la educación matemática española, o en el uso que se hace de los números en la vida corriente? Piensen cómo aprendieron ustedes, revisen los libros de texto o los exámenes que deben cumplimentar sus hijos-as.

Al hilo de estos datos, algunos diarios enfatizaron la diferencia de género en las cifras de éxitos y fracasos, mejor los chicos que las chicas; otros afirman que seguimos por debajo de la media de la UE, nuestro ámbito de referencia, mientras que alguno nos proponía cumplimentar el examen al que se habían sometido a nuestros chicos y chicas de 4º de Primaria para calibrar si nosotros mismos seríamos capaces de resolver las cuestiones planteadas. Ante semejante invasión de cifras que habrán encontrado si han entrado en las páginas sugeridas, cabe preguntarse y aventurar: ¿Si todo lo dicen los números, estamos obligados a obrar en consecuencia? Estarnos quietos porque sin hacer nada la cosa mejora. Porque si uno revisa el Power del MEC en el que todo es bonito, lo mejor –anoten cuántas veces se utiliza esta palabra para definir la situación- será seguir enseñando como hasta ahora: misma metodología y contenidos. Sorpresa grande, cuando estamos diciendo una y otra vez que la educación española está fatal, o al menos necesita un buen revolcón. Pero ya ven.

P.D.: Quien quiera estar al tanto de todos los estudios internacionales aquí. Por cierto, ¿Qué nota sacarían los niños y niñas de Siria?; tanto tiempo secuestrada su educación.