Capacidades comunicativas

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La escuela es un escenario de convivencia. Para hacerla realidad hay que practicar la comunicación multidimensional: entre iguales va bien pero también es necesaria con los otros; conviene ejercerla a menudo en grupos reducidos o en escenarios múltiples; hacerlo cargada de emociones, más o menos razonada o simplemente lúdica; incluso con uno mismo es necesaria. Las capacidades educativas se entrenan previamente y continuamente en el seno familiar, aunque parece que cada vez menos en según qué hogares. Diversos estudios afirman que el otro o la otra con quien interaccionar están siendo sustituidos por las pantallas, coloridas y sonoras, insistentes y siempre atentas a nuestras demandas.

Otras investigaciones alertan acerca de la sobreestimulación temprana. Previenen de que en los 3 primeros años de vida el código cerebral fundamental es el emocional. En ese ámbito se lanza la comunicación a través de gestos, sonidos, contactos, etc.; se construyen los lenguajes. Después, a veces a la vez, el código de la imitación –más todavía de los seres queridos- empuja los aprendizajes. Si esto se combina con el juego aún mejor, porque jugar significa aprovechar los tiempos y también cultivar la memoria práctica. En el complejo desarrollo cerebral cuenta mucho la interacción social y con el entorno físico, también cuando los chicos y chicas van creciendo y transitan hacia la adolescencia.

No parece aventurado afirmar que la sobreexposición a las pantallas, la adicción a los dispositivos en donde la recompensa y el placer son casi inmediatos, provoca maduraciones globales más lentas, a la vez que deteriora la atención necesaria para el aprendizaje y los estudios. En fin, que la dependencia electrónica ocasiona la pérdida de continuadas oportunidades de practicar y dominar las habilidades interpersonales, también las motoras y de comunicación.

Ah!, no estaría de más que padres y madres diesen ejemplo permanente de comunicación y no la sustituyan por la sumisión a las pantallas.

Publicado en Heraldo escolar el 29 de mayo de 2019.