Escolares migrantes

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La UNESCO acaba de publicar el informe GEM 2019, “Migración, desplazamiento y educación. Construyendo puentes, no muros”. Aporta una reflexión crítica en torno al papel de la educación en todo el mundo de cara a la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad… A lo largo del informe se proporcionan argumentos para demostrar las limitaciones educativas que sufren los niños, niñas y adolescentes que migran o se desplazan, por voluntad propia o empujados por el hambre, las guerras o la miseria. 

Dejemos de pensar a escala mundial y centrémonos en Aragón. En cada centro, tanto si tenemos alumnado migrante o no, deberíamos responder a algunas preguntas: ¿Cuáles son las consecuencias a nivel personal de ser migrante y refugiado? ¿Cómo puede la educación cambiar la vida de las personas que migran y la percepción de las comunidades que las acogen? Reflexionen en grupos de trabajo en qué medida las migraciones mejoran o no la educación de los llegados, si los migrantes plantean o no problemas en sus clases, si su distribución más compensada entre los distintos centros mejoraría su acogida e inserción, si los desarrollos curriculares vigentes sirven a los nuevos llegados o deben hacerse profundas adaptaciones curriculares, si están claros los protocolos de acogida. En la OCDE, 1 de cada 5 alumnos de 15 años son migrantes de primera o segunda generación; en Aragón, el 12,7 % del alumnado de enseñanza no universitaria es extranjero. Construyamos entre todos puentes, derribemos muros, para que los migrantes acogidos en nuestras escuelas progresen dentro de una educación compensadora de desigualdades.

Publicado en Heraldo escolar el 19 de diciembre de 2018.