Centros integrados

Optimizar la inversión pública es uno de los argumentos que el Gobierno de Aragón presenta para la constitución de estos centros que acogerán al alumnado desde Infantil hasta Secundaria. Imaginamos que las familias lo ven bien, pues siempre han temido el paso de sus hijos a Secundaria, por la zozobra que les planteaba a la hora de pedir plaza y por la inseguridad que ellas creían que iban a encontrar sus hijos-as conviviendo con gente mayor.

Visto desde dentro, por parte de los profesionales, la medida plantea varias incógnitas que el tiempo y el buen hacer del profesorado y de la Administración ayudarán a ir resolviendo. En primer lugar, por el gran esfuerzo de planificación y gestión que será necesario: el Proyecto Educativo será todo un reto, los horarios deberán ajustarse, el profesorado habrá de hacer un esfuerzo de cohesión importante y, se supone, el alumnado crecerá en número, lo cual añade dificultades. Pero además, los intereses del alumnado de cada etapa son muy diversos, puede que las metodologías tarden en encontrar el acomodo necesario. Aún así, merece la pena intentarlo, pero hay que asegurarse de que se cuenta con los recursos económicos necesarios, que la formación del profesorado y su disposición de hacer frente al reto es grande.

Pero el mayor desafío es dar contenido al concepto de integración: entre las personas y en cuanto a las tareas que desempeñan. La educación integrada supone que las enseñanzas, y los aprendizajes, son progresivos y complementarios a lo largo de los al menos 13 años que el alumnado va a permanecer ahí. Conseguirlo supone un gran paso porque ahora el profesorado de las diferentes etapas no se encuentra para coordinarse, lo cual va en detrimento del tránsito escolar del alumnado, del sistema en su conjunto. La integración real mejorará sin duda la tasa de idoneidad que según el Ministerio de Educación estaba aquí en el curso 2015-16 en el 81,8 % a los 12 años, y en el 53,7 % a los 15; esta última 12 puntos por debajo de la media de España y de entre las más bajas por comunidades.

  • Publicado en Heraldo escolar, pág. 6, el 30 de mayo de 2018.
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