Bilingüismo sombreado

Todo cambio educativo exige tiempo y recursos. Los colegios e institutos son instituciones de realidad compleja en donde se mezclan intereses individuales y colectivos; la norma administrativa convive con la ilusión pedagógica, la innovación regatea a lo tradicional, el profesorado y el alumnado coinciden en los proyectos y a la vez tienen intenciones muy diferenciadas. En fin, que hace falta una buena dosis de persistencia para que cualquier cambio sustancial se consolide. Por fortuna, nuestras escuelas se incorporaron hace 20 años a la corriente bilingüe en expansión en todos países europeos, los colegios “Hilarión Jimeno” y “Fernando el Católico” fueron los primeros. Durante estos años, el esfuerzo de la administración y del profesorado ha sido considerable; actualmente más de 260 centros la siguen. El conocimiento de otra lengua llega cada vez a más alumnos, también a los que tienen menos posibilidades económicas, pero demasiados no se manejan con soltura en ella. Quizás ha fallado la selección de las materias en las que se vehicula la nueva lengua –lo que se llama el bilingüismo “ligth” del Piblea-, puede ser que el profesorado hubiese necesitado más formación, quizás han fracasado los sistemas de enseñanza, o los españoles somos poco entusiastas a la hora de aprender otras lenguas; o no se han empleado los recursos necesarios.

Además, las universidades han sido poco exigentes con la capacitación en idiomas de los estudiantes y del profesorado, según un estudio del British Council. Esto explica que los actuales graduados en Magisterio ni los del Máster en Formación del Profesorado estén suficientemente capacitados para dar clase en otra lengua; a pesar de que unos y otros la habrán estudiado más de 18 años. El déficit se constata en toda España; los recortes presupuestarios lo acrecentaron. Aquí, las autoridades educativas, conscientes de que hay que mejorar ya el bilingüismo, ponen en marcha estudios y nuevos proyectos experimentales que puedan servir de referencia. ¡Suerte!, pero harán falta muchos recursos humanos y materiales.

  • Publicado en Heraldo escolar, pág. 6, el 10 de enero de 2018.
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