¿Innovar con libros de texto?

Los deseos educativos se pelean muchas veces con realidades, o exigen tanto esfuerzo que al final se abandonan. A lo largo de nuestra trayectoria educativa hemos conocido a muchos profesores y profesoras preocupados por mejorar su práctica, conscientes de que los sistemas que tradicionalmente empleaban no los llevaban a los resultados apetecidos; querían innovar. Mientras unos elaboraban sus materiales, con gran dedicación y con formatos casi artesanales, otros buscaban los mejores libros de texto que les ayudasen en la tarea, incluso algunos se adhirieron de forma entusiasta a los libros digitales. Pero claro, innovar no es solo engancharse a la tecnología sino que consiste básicamente en cuestionar el modelo tradicional de enseñanza y el papel que los distintos actores, profesorado y alumnado, representan en él. Agarrarse al libro de texto para ello dificulta la tarea renovadora, da casi igual la editorial elegida pues la esencia de los modelos didácticos y los estereotipos que presentan son muy similares, máxime con la cerrazón curricular que deben cumplimentar necesariamente.

Pero innovar cuesta mucho cada día, no es una cuestión de intenciones sino de empeños; se hace mejor en colaboración dentro de proyectos educativos, es procesual y hay que tener fuerzas para llevar hasta el final. Se basa en evaluaciones bien programadas pues cabe la posibilidad de que haya que modificar algunos supuestos y pasos; exige continuidad, no sirve una experiencia puntual. Por tanto, el auxilio de la mayoría de los libros de texto de casi nada sirve, a no ser que sean un recurso más; menos si se utilizan como guía para cumplimentar la evaluación administrativa de la tarea educadora. Este asunto ya era objeto de debate hace más de 30 años, cuando empujaban los MRP (Movimientos de Renovación Pedagógica) en nuestras aulas. En ello siguen los encuentros de innovación, que presentan cada vez más actuaciones ilusionantes; por ahora no suficientemente conocidas por una buena parte del profesorado, tampoco valoradas por sus comunidades educativas.

*Publicado en Heraldo escolar, pág. 6, 13 de diciembre de 2017.

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