Atropellos curriculares

El titular puede parecer excesivo pero si miramos despacio a lo que deberían aprender los escolares de la educación obligatoria veremos que no. No lo sería hace unos años cuando se intentó que la educación en España tuviese nivel europeo, ni lo es ahora en donde se interpreta que se debe trabajar por competencias y se castiga al alumnado a amontonar contenidos. Los responsables de semejante desatino son las autoridades educativas que conciertan lo que se debe enseñar. El problema es que su supuesto aprendizaje se utiliza para valorar si los escolares son aptos o no; difícil empeño pues el sistema no hace sino ponerles dificultades. Transitar por el cúmulo de contenidos de Primaria exigiría una carrera contra el reloj cada curso, comprender una buena parte de estos exige tales abstracciones que si los consiguiesen muchos alumnos estaríamos hablando de que casi todos los niños y niñas españoles tenían altas capacidades. ¿Qué decir de los sudores que deben soportar los estudiantes de Secundaria?

El debate escolar debe partir del cuestionamiento del sistema; lo decimos una y otra vez, aunque se nos tilde de atrevidos. Razones para proponerlo no nos faltan: escuchamos al profesorado lamentarse de no poder llegar a todo el alumnado en las condiciones curriculares que se exigirían, tener que ocuparse en desentrañar artilugios pedagógicos sin tiempo de reflexionar sobre metodologías, dejar por escrito la justificación de su trabajo minuto a minuto a sabiendas de que el alcance transformador es limitado. El alumnado dice aborrecer la repetición de temas y conceptos similares a lo largo de cursos diferentes, cuestiona la aplicabilidad a la vida de muchos conceptos que deben aprender, quizás porque se trabajan a destiempo y de manera superficial o porque la escuela sigue anclada en el enciclopedismo; las repeticiones de curso no ceden. ¿Qué decir de los deseos de las familias? ¡Algo habrá que hacer! Mientras tanto, la vida escolar sigue, atropellada por sus costados porque todos le exigen más pero mansa en su existencia.

  • Publicado en Heraldo escolar, pág. 6, 22 de noviembre de 2017.
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