La profesión docente

Pongamos por caso que un estudiante triunfó en la Facultad de Educación, aunque no estuviese de acuerdo con el diseño de la carrera ni con la capacitación de parte del profesorado con el que se encontró. No hizo Magisterio por no saber dónde poner la equis en la hoja de selectividad; siempre le gustó el ambiente escolar. Era de esas personas abiertas que tienen curiosidad por el conocimiento, que creen en los proyectos colectivos, que están dispuestas a contribuir a que otros sepan algo de lo que ellas conocen, a repartir compromiso; algo tuvo que ver una excelente profesora que se encontró en el instituto, que no hablaba a sus alumnos solamente de triunfos escolares sino que les transmitía su pasión por la educación. Por eso no le costaba entender la dejadez de los compañeros que habían accedido a la carrera de rebote.

En sus prácticas, antes de titularse, esta persona anónima encontró profesores que le enseñaron a relacionar la teoría con la práctica, que la introdujeron en pedagogías consistentes a la vez que innovadoras. Allí empezó a ver que  las escuelas no tienen los medios suficientes, sufren bastante presión social poco fundamentada, le llegan demasiadas peleas ideológicas, los currículos son muchas veces una ilimitada prescripción escasamente coherente; además de que la estructura organizativa es demasiado tradicional. Pero no se desanimó.

Tuvo suerte, y una buena preparación en idiomas, y enseguida accedió al trabajo; en este caso lo hizo mediante unas oposiciones para la enseñanza pública. El primer destino fue corto; en el segundo encontró un proyecto atractivo al que no le costó sumarse porque rompía la estructura clásica de otros centros grandes que tanto la había costado asimilar, aunque le exigía tanta dedicación -27 alumnos por clase- que apenas podía reflexionar sobre su práctica. A pesar de todo, cada día acudía con un interés expectante y sus alumnos crecían con ella. Busquen a estos profesores y profesoras cerca de ustedes y aprendan de ellos. De verdad existen, y no son pocos.

  • Publicado en Heraldo escolar, pág. 6, 18 de octubre de 2017.
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