Colegios de cercanía

Cada año, cuando llega la hora de pedir una plaza para Infantil o Secundaria, se genera un revuelo en las familias que se encuentran en esa situación. Todas quieren un centro de cercanía, que además tenga unas características que se aproximen a su ideario. Ante esta tesitura, los colegios e institutos, deseosos de clientela, organizan jornadas de puertas abiertas, aunque nos tememos que la mayoría de las veces la elección va prefijada de antemano. Lógico que las familias exijan lo que piensan es mejor para sus hijos; se publicitó de manera apasionada que se les iba a conceder el colegio deseado al lado de casa. Pero resulta improbable que la administración complazca todos los intereses personales en las ciudades, so pena de generar peajes futuros de difícil acomodo.

La experiencia ha demostrado que lo personal y lo colectivo no siempre se acomodan bien. Máxime cuando entra por medio la planificación urbanística, que no ha ido acompañada de una distribución compensada de la población en edad de tener hijos; imposible tarea en un marco social de libertad. Así, muchos centros se despueblan, casi siempre coinciden con aquellos en los que se acumulan alumnos con dificultades específicas y heterogeneidad de capacidades, mientras que otros deben hacer sorteos, siempre injustos, y aún así tienen clases saturadas. Se originarán desplazamientos no queridos, pero llevaderos si los comparamos con los que soporta parte del alumnado de Secundaria del medio rural.

Cada año se construyen centros públicos nuevos. Pasados unos cursos, algunos quedarán vacíos, los niños de Primaria estarán en los institutos, en donde generarán similares problemas de saturación. Habrá que destinar a nuevos usos los edificios escolares, recolocar al profesorado. Hubiera sido deseable una política educativa a largo plazo, que tuviese en cuenta estas contingencias y otras muy diversas, porque en tiempos de déficits acumulados y horizontes nublados hay que rentabilizar recursos, aunque haya que proponer pequeñas adaptaciones de los deseos.

*Publicado en Heraldo escolar el 4 de mayo de 2016.

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