Acoso escolar

Las situaciones de acoso, real o percibido, ya sea en el ámbito escolar o en cualquier otro sitio, denotan dificultades en la convivencia cotidiana. Los intereses y las maneras de ser de las personas no siempre se rigen por las mismas pautas de comportamiento, tanto en la sociedad cercana como en ámbitos de decisión generales y políticos, que debieran ser un modelo. Ahora la ejemplaridad de ciertos personajes públicos no ayuda demasiado a convenir que la convivencia exige el respeto a los demás, a sus opiniones. Sabemos que una sociedad no puede gestionar totalmente el ejercicio diario de las relaciones sociales; los escarceos, espontáneos o no, han existido siempre, y continuarán, también entre nuestros alumnos; es una cuestión de etología social. Por eso mismo, no podemos quedarnos quietos ante el peaje de burlas y tormentos que soportan nuestros alumnos, unos más que otros de acuerdo con su seguridad personal y las inclinaciones de sus compañeros. Hay que prever lo posible en las aulas y armarnos de fundamentos para la tolerante convivencia.

Además, las redes enredan cada día más, sobre todo a quienes no tienen formada todavía una personalidad. Difunden a la vez la laxitud en las relaciones y la autoexigencia en un mundo competitivo, con demasiados desvaríos presentes simultáneamente. Por allí se desliza también el ciberacoso, atosigante, inhumano, despiadado. Maltratados y maltratadores  -lo son también ciertos estrategas comerciales- permanecen muchas veces en el anonimato, no se sabe si esto es malo en todos los casos, pertinente o inoportuno; pero hace daño. Cuando uno de cada tres estudiantes de secundaria dice haber sido agredido, según un estudio de Save the Children, algo serio sucede; el acoso no es un juego de niños. El silencio que deben soportar chicas y chicos que sufren el maltrato de otros es doloso; nos convierte en cómplices a quienes callamos. Por eso, deben establecerse, y cumplir, protocolos de prevención en el ámbito escolar, para que los indicios no lleven a males mayores.

  • Publicado en Heraldo escolar el 13 de abril de 2016. La noticias sobre acoso cibernético seguían en la Red.
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