Innovar evaluando

A menudo hemos escuchado en los centros educativos comentarios -más o menos positivos- sobre la trascendencia, oportunidad o necesidad de pruebas evaluativas tipo reválidas. En un reciente artículo cuestionábamos su empleo. Sin embargo, siempre se ha dicho, también aquí lo hemos defendido, que los procesos de reflexión crítica -en forma de diferentes tipos de evaluaciones- sobre los resultados de la práctica pedagógica no hacen sino enriquecerla. Conocer la situación de partida, tras una delicada observación, es imprescindible para mejorar la enseñanza y los aprendizajes. En este cometido, las pruebas de diagnóstico, que desde hace unos años testean algunos aspectos de la educación obligatoria, podrían ser un buen argumento. Sus resultados, inquietantes para algunos e interesantes para todos, servirían para diseñar una práctica educativa diferente. Proporcionan argumentos que, si son bien acogidos en los centros, tienen una función principal: de ayuda para el profesorado, que analiza las variables que las pruebas contemplan y las indicaciones que proporcionan los resultados. A partir de ellos, se pueden diseñar procesos de innovación, porque adaptarse a las nuevas necesidades lo requiere. Pero además, si así ocurre y se investigan los porqués de los resultados, y se comparten entre el profesorado, se constituye una cierta praxis de materia, de departamento en los centros de secundaria. Con el tiempo es posible consolidar una cultura de centro, necesariamente apoyada en una metodología contrastada, que favorezca una coordinación educativa entre los distintos actores. Pero además, la existencia de un proyecto común facilita las nuevas incorporaciones de alumnado y profesorado.

Para innovar hay que partir de un diagnóstico; hay que construir un proceso en base a unos fundamentos pedagógicos, revisables y ajustables cada cierto tiempo. Demasiadas veces nos hemos guiado por intuiciones. Por eso, nunca está de más una relectura, colectiva, de los resultados de las pruebas evaluativas que se llevan a cabo en cada centro.

* Publicado en Heraldo escolar el 17 de febrero de 2016

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