Escuelas sin muros

Andaba preocupado Juan de Mairena (Antonio Machado) por si sus alumnos sabrían repetirle lo que habían aprendido en clase como si lo hubieran hecho en la calle. Duda razonada, la del profesor. Cien años después, la enseñanza en general se encuentra más o menos en ese punto, aunque de vez en cuando la iluminen proyectos rompedores interesantes. Sigue cómoda aplicando lemas y recetas prácticas para enseñar, en parte, lo que no se sabe si se aprende, ni cómo se hace para que sirva para la vida. Craso error. Porque es grande la influencia de esos múltiples escenarios de aprendizaje complejo –lo que sería la educación no formal-, más atractivos sin duda para los estudiantes de cualquier edad y, a la vez, espacios y tiempos en los que vivir lo que no se enseña en las aulas.

Hoy los muros de la escuela, que como institución clásica ha perdido su protagonismo y trascendencia, se han debilitado por la presión de otros espacios de socialización. Ya no es solo Internet, o la Wikipedia, que en diez años se ha convertido en el lugar global de la memoria universal, sino la blogosfera y el conjunto de la red, que rodean la vida de los jóvenes estudiantes y han entrado en las escuelas en forma de pizarras y otros artilugios digitales. No es solamente una tecnología que conecta a personas con artefactos, sino una manera de entender la formación, desjerarquizada, a la que ayudan las diferentes plataformas educativas online que dan vida a la educación no formal. El saber al alcance de la tecla. Pero todos estos dispositivos, si bien facilitan la posibilidad de estar informados, no garantizan la capacidad de estar formados. La escuela está en la calle y en la Red, también como llamadas educativas interesadas. Ignorarlo es un atrevimiento con riesgo, nos hubiera dicho Juan de Mairena. Para gestionar bien el complejo aprendizaje que surge de formación y pensamiento, entre percepción y actuación, son necesarios jóvenes ciudadanos críticos, y profesores preparados. ¿A qué esperan la educación formal, informal y no formal, para adaptarse a los nuevos tiempos?

* Publicado en Heraldo escolar el 16 de diciembre de 2015.

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