Apuesta por la innovación

Los procesos de reflexión crítica sobre la tarea educativa no hacen sino enriquecerla. No faltan en nuestros centros comentarios, más o menos programados, sobre la organización escolar o la misión pedagógica. Suelen tener dos dimensiones: el intercambio de dificultades –no exento de la queja sobre tal o cual aspecto de trabajo diario- y el contraste de situaciones sobre condiciones de la relación enseñanza y aprendizaje -sin duda para aprovechar lo bueno que cada integrante del grupo puede aportar-. Las primeras, no por recurrentes y necesarias de considerar, han quitado protagonismo a las segundas. Estas, bien programadas y secuenciadas pueden tener una doble función: la mejora en la práctica educativa particular de cada uno de los miembros de la comunidad educativa, y la cohesión y el fortalecimiento del grupo. Si así ocurre, se constituye una cierta cultura de centro, apoyada en la metodología contrastada, que favorece la incorporación del nuevo profesorado durante los cursos sucesivos. En todo caso, el equipo educativo debe considerar, a la hora de programar su acción -cuando cada curso escolar revisa el camino andado y lo que queda por recorrer- la forma cómo va a evaluar su proceso.

Todas las metodologías propuestas por quienes han delimitado intelectualmente el hecho educativo, recuérdese a Freinet, Montessori o Frato, han insistido en que el grupo es el que educa, si con el tiempo constituye un equipo. Para lograrlo, habrá que diseñar su proyecto de innovación, recorrer un proceso, impulsar su generalización, comunicar los resultados de su innovación/investigación. La pertenencia voluntaria, comprometida, transformadora, reflexiva, crítica, etc., del profesorado no garantiza el éxito en los resultados, pero da trascendencia a la acción. La aventura del cambio en educación obligatoria todavía está pendiente. No se ha resuelto bien qué significa eso de educar. Porque, no debemos olvidarlo, deliberar sobre una acción educativa exige prever lo que está a nuestro alcance y es realizable; más que nada para evitar desengaños.

* Publicado en Heraldo escolar el 25 de noviembre de 2015.

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