Evaluaciones finales

Cada junio se repite la misma aventura: toca evaluar y ser evaluado. Dos tareas complejas porque tras ellas queda una marca en los escolares. La nota se refleja en unos papeles que son el salvoconducto para continuar el camino o quedarse donde uno estaba. Deja también un rastro en el sentir de cada uno de los evaluados: si es positiva actúa de impulsora, si es negativa emborrona con un fracaso un tiempo pasado y nubla una parte del futuro. El éxito escolar no siempre lleva parejo el crecimiento personal porque se sustenta en una medida, y esta depende de la fiabilidad del instrumento que se utiliza y de la pericia de quien lo maneja.

El Ministerio de Educación ha puesto a disposición del profesorado sus argumentos para la evaluación final de sexto de primaria. Se accede fácilmente con una búsqueda en Internet con estos descriptores. Para quien se examina es un reto de alcance peligroso porque supone el ser o no ser apto para los estudios, demasiado concluyente a estas edades en los que la ilusión por aprender se desvanece con cierta facilidad. El formato de las pruebas de los exámenes liberados para las cuatro competencias que se van a evaluar son similares a las que conocíamos en las evaluaciones anteriores. Se añade en la misma página un completo material para que el profesorado asiente sus ideas previas sobre las evaluaciones y sus correspondientes guías de codificación. Así podrá cuestionar si los procesos propuestos para cada competencia parecen los adecuados, o la puntuación asignada a cada uno plantea dudas.

Para adentrarse en este complejo mundo, calificar para eliminar, en cierta manera estas evaluaciones son eso, es necesario desmenuzar los detalles de la evaluación. Así se aprenderá a construir en cada centro cultura evaluativa que sirva para años venideros. Pero este menester colectivo necesita una reposada lectura crítica de cada una de las preguntas, para encontrar si hay niveles de complejidad cercanos a los intereses y capacidades del alumnado. ¿Tendrán tiempo, y ganas, los profesores de compaginar este necesario análisis, que también los forma a ellos, con la vorágine examinadora que les viene encima?

* Publicado en Heraldo escolar el 3 de junio de 2015

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