Deporte escolar

Hay quien opina que toda actividad formativa que se realiza fuera del aula es más eficaz que las que se llevan a cabo en la escuela o el instituto, porque deja un margen de libertad individual. Es más flexible, lo que estimula el deseo de aprender. Entre esas actividades se destaca el deporte infantil y juvenil, un escenario de socialización y de fomento de salud como no hay otro. Las ventajas de la actividad física compartida son evidentes: crecer más sanos y más acompañados. Pero no todo es perfecto, porque bastantes de los deportes competitivos reproducen, y aumentan, la rigidez que los chicos encuentran en el aula.

En algunos clubes, en ciertos equipos escolares, los niños están sometidos desde muy pequeños a una fuerte presión competitiva. Luchar contra otros para derrotarlos tendrá seguramente algo favorable para el propio desarrollo anímico pero pesa bastante más el deseo de vencer a otros, por la máxima diferencia posible aunque eso castigue la estima del contrario. A eso contribuyen algunos padres y madres que jalean a sus suyos, no importa la edad, con estilos y argumentos poco educativos para distribuirlos en un campo de juego. Porque a esas edades el deporte debería ser un juego. Compartir y competir se parecen pero congenian mal. Los chicos y chicas de un equipo son evaluados constantemente, tanto si pierden como equipo como si lo hacen peor que otros compañeros del mismo, más hábiles o con mayor fortuna. Enseguida deben cederles su puesto, a veces logrado tras un gran esfuerzo personal.

Claro que el interés deportivo de cada club o colegio es muy variopinto, como la formación didáctica y personal de quien dirige los distintos grupos. Por eso se dan resultados buenos, regulares y malos. Y no nos referimos a victorias o derrotas, sino a procesos de socialización y de crecimiento y desarrollo personal saludables, que afianzan amistades y se recuerdan con afecto cuando se es mayor; es lo mejor que un deporte bien dirigido y gestionado tiene.

  • Publicado en Heraldo escolar el 4 de marzo de 2015.
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