¿Segrega la escuela pública?

Suele decirse que la segregación escolar se da entre las escuelas que son de titularidad pública y las que no, lo cual es cierto pero no alcanza a todo el universo escolar; admite muchos matices según territorios –en algunas Comunidades Autónomas se alcanzan porcentajes llamativos- e incluso dentro de los barrios de una misma ciudad. Resulta complicado generalizar, por lo que vamos a dejarlo a criterio de cada cual, no sin antes exponer algunos vectores para su interpretación.

Una de las causas para la posible segregación en la pública la tiene el lugar de residencia: el sistema de asignación de plazas concentra un tipo de alumnado en determinados centros; si el barrio es complicado, las familias que pueden no dudan en elegir otro aunque haya que pagar desplazamiento. Además, la no siempre satisfecha libertad de elección hace que algunas familias prefieran centros públicos con buen nombre y eviten aquellos con porcentajes elevados de alumnos con dificultades. Sin embargo, algunos de estos colegios e institutos promueven programas de alta implicación profesional que mejoran mucho las capacidades del alumnado; lo cual les lleva también a ser preferidos frente a otros. El acogimiento del bilingüismo en la pública fue una manera de asegurarse la selección del alumnado. Aunque ha habido actuaciones administrativas para mejorar dotaciones, también se produce competitividad entre la pública, lo cual en sí mismo no es cuestionable pero ayuda a la segregación.

Hace un año, Save the Children publicó el informe “Mézclate conmigo. De la segregación económica a la educación inclusiva”. Aunque está centrado en la Comunidad de Madrid, merece la pena leerlo.

*Publicado en Heraldo escolar el 1 de diciembre de 2019.


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