Si la contaminación del aire fuese un coronavirus

Seguramente saldríamos con mascarillas de las buenas, o estaríamos confinados en casa. Se habrían suspendido no solo la circulación de coches por las calles sino el transporte de mercancías. Las autoridades sanitarias se reunirían todos los días y en le tele y las tertulias no se hablaría de otra cosa. ¿Por qué cuesta reconocer que respiramos un aire que envenena, que enferma y mata más lentamente que un coronavirus pero se extiende por todos los lados? La Fundación Española del Corazón alerta de que unas 30.000 muertes anuales en España están vinculadas a la contaminación al aire respirado, buena parte de las cardiovasculares entre ellas. Ante semejante emergencia, que lo es claramente, los gobiernos miran para otro lado; la gente calla y no se alarma como con el coronavirus dichoso, incluso se sienta a tomar algo en terrazas situadas en calles con niveles de contaminación alarmantes. Una pregunta bienintencionada. ¿Cómo cambiaría la vida si las autoridades, sanitarias o no, tomasen este asunto como una pandemia “coronavírica” y desarrollasen serios protocolos de prevención y atención? Es posible que las urgencias de los hospitales se aligerasen. Otra cuestión que se nos escapa: ¿La autoridades sanitarias de cada CC.AA. informan a la ciudadanía de cuántas muertes se producen en su territorio ligadas a la contaminación del aire? Pues eso.

Si se quieren enterar de las ciudades españolas donde más se enfermará por respirar miren aquí