El planeta es una tarta mal compartida

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El planeta despensa está ahí, apetitoso como una tarta, aunque sin velitas porque tiene poco que celebrar. Si alguien toma una porción de tarta mayor de la que le correspondería, le quita algo, o bastante, a otras personas y seres vivos. Para evitar conflictos serios, los mandamases -gobiernos y multinacionales hambrientas de beneficios- se empeñan en hacer la tarta más grande, es lo que conocemos como crecimiento, que ahora llaman de manera eufemística desarrollo sostenible. Como cada vez somos más gente pateando el planeta, no cabe otra opción que poner añadidos a la tarta: pocos piensan si sería suficiente con hacer las porciones de otra manera.

La mayor parte de las veces, piensen en estados o en el mundo global de las personas, disponer de una tarta mayor no asegura una distribución que satisfaga las necesidades mínimas de quienes menos tienen o más necesitan. El crecimiento de la tarta es un punto crítico, una cuestión casi religiosa en el ideario universal, pero llena de pecados. Al final, la tarta son materias primas y energía, que deambulan por ahí lastimando el IDH (Índice de Desarrollo Humano) de muchas personas de según qué países. Tomen nota, y consulten, el siguiente Panorama general que nos proporciona el PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 2019. Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: Desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI 

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