¡Adiós Cumbre del Clima, adiós! La cigüeña de París vino sin criatura

Hace casi 50 años, Summers dirigió una película “Adiós cigüeña, adiós” en la que contaba como una pandilla de adolescentes vivía sus primeros amores y pasiones, perdía su ignorancia. Debido a la Cumbre del Clima de Madrid, más de una persona, dentro y fuera de España, con escasa formación o interés sobre la cuestión, habrá vivido sus primeros escarceos afectivos con el asunto de la emergencia climática; en su pensamiento se habrá generado nuevas criaturas mentales a las que no sabe como cuidar. Como en la película, las personas tendrán muchas dudas sobre qué hacer y cómo, habrán sufrido alguna decepción al comprobar que la solución a la crisis climática no la trae de París una cigüeña -desde los griegos eran símbolo de la fertilidad- en un hato colgado en el pico, como se decía que venían los niños para negar la intervención humana en su génesis. La responsabilidad de preparar el parto reclimatizador es de todos; así lo entendieron los chicos de la pandilla protagonista en la película, así nos toca hacer a todos. Se nos fue la alegórica cigüeña de París 2015, como ahora lo ha hecho la de Madrid que hoy termina; nos hubiera gustado que en esta hubiera nacido una criatura deseada por todos pero no ha sido así. Aunque, dado que ya hemos perdido la ignorancia, hemos de criar bien algo que hemos generado nosotros y es más exitoso si todos le dedicamos algo más que carantoñas.