El cambio climático aumenta las cifras del hambre mundial

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Se sabía que los desastres naturales asociados a los fenómenos meteorológicos extremos tenían repercusión en la alimentación de las personas vulnerables y en las economías de los productores. Cosechas arruinadas y baja calidad de los productos castigan la economía, una y otra vez. Antaño eran noticia las sequías del Sahel y las hambrunas que llevaban asociadas. También nos congratulábamos de que desde el año 2000 había mejorado la situación mundial, si bien los progresos no llegaban igual a los distintos territorios.

Hoy, los desastres siguen impidiendo que más de 800 millones de personas se alimenten bien. Adaptarse al cambio climático es imprescindible para alimentar a la población mundial, asegura el último Índice Global del Hambre (GHI). Hoy más personas se alimentan peor que hace 5 años. El mapa del hambre, que se incluye en el estudio que da fundamento a esta entrada, castiga a África especialmente y a los países en guerra en Asia, pero a la vez cuestiona la nutrición de muchas personas en países americanos. Las sequías todavía influyen, pero también los monocultivos en los que han caído muchas zonas pobres que producen lo que el mundo rico les demanda, pero han dejado de producir aquello que aseguraba su subsistencia. La ONU se pregunta si se podrá asegurar en unos años la alimentación del mundo entero.

Hay que adaptarse al cambio climático, pero si la temperatura sigue subiendo…

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