Tras unos días memorables, hay que cuidar la resaca climática

Por todo el mundo se dijo muy fuerte a los poderes públicos y empresariales que ya basta de no hacer nada, que su necesaria acción por el clima puede asegurar el futuro. Pancartas y consignas hablaron de esperanza, de compromisos, de demandas a quienes mandan, que son los que más pueden hacer por mitigar los efectos de esta emergencia climática.

Ahora viene el día después; ese en el que hay que mantener la presión, como en el siguiente y todos los demás hasta que llegue la COP25 de Chile, que debería ser el arranque verdadero de políticas reclimatizadoras. Las noticias sobre el clima y sus efectos se evaporarán pronto, puede que los compromisos se relajen. Por eso, ahí debemos estar quienes estos días levantamos nuestras voces.

No podemos callar, debemos demandarnos nosotros mismos más compromiso para decir y vivir en consonancia con lo que pedimos. Para que no nos atrape la complacencia por el éxito en la convocatoria del 27 de septiembre, que quedará en los calendarios globales como el día en el que empezó todo; para apoyar el creciente interés de los jóvenes y pedirles que conserven su compromiso. Porque, si, todo o una parte, viene seguido del progresivo silencio, será utilizado por los gobiernos negacionistas o despistados, por las gentes incrédulas o perezosas para recordarnos lo que nos han dicho muchas veces: ¡No se puede hacer nada ante el devenir de los tiempos!

Por si se relaja, o desfallece, no deje de releer United in Science