La escucha atenta del constante olvido vs los desbarajustes meteorológicos

Todos sabemos que volverán; los científicos pretenden demostrar que serán más intensos, más recurrentes. Pronostican mayores desgracias. El impacto será grave. Los gobiernos prometieron mucho; el tiempo dirá si fue verdad el sentimiento de pérdida, porque la alerta crítica se la lleva el viento. Pasado un tiempo solo quedan rastros en quienes se vieron más golpeados, en aquellos que perdieron vidas o enseres.

Difícil gestionar del todo situaciones tan críticas como una intensa DANA, que descargó centenares de litros en poco tiempo, o los rigores extremos de las olas de calor; también las sequías, de las muy pocos dicen algo. No basta con echar todas las culpas al “errático” devenir del clima. Cabe reflexionar sobre qué se puede hacer para mitigar sus efectos. La ocupación antrópica del espacio ha menospreciado sus posibles consecuencias; las fuerzas de la naturaleza no piensan en nosotros. En los episodios del actual septiembre en el levante y sur de España, la AEMET alertó bien y a tiempo, los protocolos funcionaron pero no podemos dejar todo así de incierto.

El deseo de que sea algo excepcional no va a salvarnos de la incertidumbre, máxime para lugares cercanos al cauce o situados en zonas bajas de casi todas localidades. Le hemos dado la espalda al riesgo natural. ¡Hace falta ser presuntuosos en estos tiempos de turbulencias climáticas!, que volverán a producirse cada vez con más frecuencia, con más intensidad, con más riesgos.

En todo caso, en esto de las DANA, habrá que adaptarse a los nuevos tiempos: eliminando las peligrosas construcciones en cauces para que el agua fluya atemperada por la vegetación protectora, respetando las llanuras de inundación y el pasado deambular de las aguas, compartiendo una atenta escucha con algunos que miran al futuro y alertando a otros de su atronador olvido, para que la mitigación y la adaptación vayan de la mano en la gestión del territorio y, en consecuencia, en la vida colectiva. También teniendo previstos serios protocolos de acción.

¡Se puede hacer mucho más y bastante mejor!, para evitar los olvidos y prepararnos ante los desbarajustes climáticos.