Entre las DANA y los calores ilustran la crisis climática que la escuela debe entender

Empecemos emitiendo una hipótesis: Si la escuela permanece adormecida, resignada, ante el complejo mundo exterior, no es escuela, sino un lugar por el que se pasa; de ahí su permanente levedad.

Habrá que reflexionar si sirve la escuela tradicional; la de hoy debería ser ya el escenario de lo deseable para la vida, donde se comparta experiencia y búsqueda de lo cotidiano, pero también el lugar en el que se cuestionen definitivamente bastantes abstracciones con poco recorrido, como no sea para justificar las viejas materias curriculares. Para vigorizarse debería recoger más y mejor la trama de la vida y dejarse de los contenidos poco útiles, por inservibles u obsoletos. Pero no puede hacerlo por sí sola; necesita el comprometido impulso de las autoridades educativas, junto con el incentivo y el acompañamiento de la sociedad que la sostiene, de ha de despertar de su despreocupación. 

Es evidente que la vida se construye en interacción personal y colectiva con el mundo exterior. De esa relación surgen los temas de interés personal y social, que podrían ser también los del trabajo escolar. Cuando en todo el mundo gente se revuelve ante la crisis global que padece el planeta, solo cabe que la educación emerja como escenario múltiple y diverso, tanto en la educación informal o no formal como en las escuelas. Por desgracia, la mayoría de estas permanecen calladas o levemente alerta, ocupadas en el estricto cumplimiento de los mandatos curriculares, muy vigilados por los departamentos de Educación respectivos, que sin embargo ni siquiera atienden a las demandas de la imprescindible gestión ambiental que les formulan desde sus centros.

¿Quién sabe si los argumentos para la hipótesis son ciertos? Lo que parece probable es que si las escuelas hablasen más de los asuntos de la vida, los escolares (ciudadanos del mañana mismo) sabrían afrontar mejor asuntos como la repetición de los fenómenos atmosféricos, sobre todo adaptándose a los nuevos tiempos y tratando de mitigar sus efectos.

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