Quo vadis Groenlandia?

Eras uno de nuestros seguros de vida, al reflejar la mayor parte de la luz que te llega; nos procurabas una proporción de agua dulce y fría a la corriente global termohalina; retenías hielo y así evitabas la subida de los mares. Hoy te ves sumida en desastres anunciados, que nada bueno preludian, ni para ti ni para nosotros. Hasta hace poco, compensabas las pérdidas acuosas del verano con las nieves retenidas en invierno. Te admirábamos por tu capacidad de retener hasta 2-3 kilómetros de espesura de hielo, a la vez que temíamos que algo sucediera y te derritieses, pues podrías elevar unos 7 metros el agua de todos los mares del mundo.

Te miramos, también al conjunto del Ártico, y sentimos pena; en realidad tememos por nuestro futuro. Tememos a quienes te quieren comprar para desenterrar una parte de tus tesoros ocultos. Nos irritan aquellos que no sienten nada mientras te derrites a marchas forzadas, incluso en invierno. Los científicos están asustados con lo que te sucede. Nos cuesta creer a quienes aseguran que entre todos hemos firmado tu sentencia de muerte.Te diremos lo que sentimos cuando tus aguas lleguen a nuestras costas e inunden una parte de nuestras ciudades y pueblos.

¡Dinos que podemos hacer por ti!