Apoyo activo a la juvenil ansia reclimatizadora del 15 de marzo, para que la euforia se consolide en forma de cambios

Congratula ver a los jóvenes reclamar sus derechos de vida, mancillados durante tanto tiempo por los intereses económicos y políticos. La euforia que pueda surgir a partir de ahora no es un bálsamo reparador, sino que debe empujarlos a la insistente y continuada acción; en primer lugar hacia la búsqueda de más cómplices jóvenes. Han de evitar que los actos del día 15 actúen de placebo y enmascaren el largo camino que queda por recorrer. Esto complacería a empresas y gobiernos, que solo entienden el desarrollo acumulativo y confían en que el tiempo atempere la rebelión juvenil, por eso tratarán de despistarlos. 

Paso a paso, con contundencia y perseverancia, tendrán un futuro mejor, menos incógnito y contaminado del que ahora se adivina. Pero aunque ellos y ellas deben ser los protagonistas, necesitan nuestro comprometido apoyo para que aumente la sensibilidad vital en los rebeldes y en quienes pasaron del tema el 15 de marzo, esa rebelión ideológica y comprometida que ayude a superar las claves tan vacías que sustentan a la sociedad consumista y apócrifa en la que vivimos. Es necesario para que la ingenuidad o la mansedumbre no los confunda. Con ellos, los adultos podemos renovar nuestra rebeldía y capacidad de acción, que hace demasiado tiempo que nos pasan desapercibidas. Nos hace falta asediar con argumentos a quienes tienen el poder, pues el tiempo de respuesta se acorta cada vez más.

¡Gracias por estar ahí y suerte!