La enriquecedora biodiversidad se esfuma ante la presión antrópica y la dejadez universal

Suele decirse que la biodiversidad es una garantía de futuro para la alimentación humana. Supongamos que tal o cual catástrofe acaban con una serie de especies vegetales que están en el origen de cadenas alimentarias básicas. Mal asunto cuando la población mundial no hace más que crecer. A los naturalistas, ecologistas y gente que piensan en general en una entropía global llevadera, les preocupa también solamente por el hecho de que biodiversidad significa ética global, disfrute compartido y respeto a todos los seres vivos. Volvamos al primer supuesto. El informe que acaba de presentar la FAO El estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura en el mundo”. Alerta sobre el riesgo que supone que solo 200 plantas de las 6000 cultivadas para producir alimentos aportan bastante a la producción alimentaria mundial; de hecho 9 representan el 66 por ciento del total de la producción agrícola. Además, solo unas 40 especies ganaderas proporcionan la mayor parte de la carne, leche y huevos; o que casi un tercio de las poblaciones de peces están sobreexplotadas y más de la mitad han alcanzado su límite de explotación sostenible.

Copiamos textualmente “Menos biodiversidad significa que las plantas y los animales sean más vulnerables a plagas y enfermedades. La pérdida creciente de biodiversidad para la alimentación y la agricultura, agravada por nuestra dependencia de cada vez menos especies para alimentarnos, está llevando nuestra ya frágil seguridad alimentaria al borde del colapso”. Semejante entropía provocará convulsiones en el resto de la biodiversidad. Atentos.
Lean el artículo de The Guardian. Recoge el asunto de forma sencilla y a la vez contundente.