La lechuza entró en la escuela en busca del aceite de la sabiduría

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De Ecoescuela abierta en El Diario de la Educación.

El sentido de los poderes asignados a los animales en la cultura universal es variopinto: va desde la idealización al menosprecio; incluso en ocasiones coinciden ambos matices. Los observadores de la SEO (Sociedad Española de Ornitología) ya no ven a la lechuza volar sobre el olivar, como cantaba Antonio Machado hace cien años al describir el viaje alado hacia la catedral para beber del velón de aceite. Allí San Cristobalón la quiso espantar pero la Virgen intervino en su favor; la lechuza agradecida le llevó un ramito de olivo –un recuerdo del árbol que fabrica el tesoro del aceite que alumbraba en las iglesias–. Merece la pena leer el poema de Machado. ¿Estaría en el líquido la sabiduría que dicen que acumulan las observadoras rapaces? Ese tesoro no lo pudo alcanzar la lechuza cantada por Tomás de Iriarte en una de las fábulas que sobre ellas escribió, y que también merece la pena conocer. Demostremos a nuestros alumnos que la literatura universal interpreta la vida; por eso debe tener una acogida permanente en la escuela para su estudio y porque puede introducir debates más profundos. ¿Qué querría decir Javier Tomeo en su El poeta y la lechuza?

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