La escuela olvida a menudo el escenario habitado, que es muy diferente de lo que se estudia en ella

La enseñanza reglada habla poco del mundo cercano que nos rodea, o al menos no logra interconectar lo cotidiano y lo escolar. Así es difícil la motivación continuada, encontrar sentido a lo que se aprende. Lo que interesa al alumnado a menudo no coincide con lo que cada materia necesitaría para ser bien aprendida como tal. Cada persona construye muchos aprendizajes, de forma particular, en la vida, y sin embargo la escuela es muchas veces despersonalizada; todo el alumnado de un curso concreto debe aprender de manera similar y con parecidos argumentos lo que dicen los currículos y llegar juntos a la meta. ¡Hay que encontrar sentido a lo que obligamos a aprender en la escuela! Hay que buscar qué parte de lo que se enseña es trascendente, para las diversas materias y para el alumnado de una determinada edad que las disfruta o soporta. No todo lo que es conveniente saber se aprende en la escuela, no solo se aprende en la escuela; por eso hay que lanzar una mirada hacia los contenidos del escenario cotidiano.

CODA: Un par de preguntas para sincerarse, pertenezcan o no al ámbito profesional de la educación: ¿Cuándo iban a la escuela dudaban alguna vez de si les servían o no los contenidos que les obligaban a aprender? ¿Cuánto tardaron en olvidar una buena parte? Pues eso; los conocimientos son una construcción personal motivada. ¡Nuevos currículos ya!, pero dejando una parte importante a la opcionalidad.