Historias de futuro, deseadas para una sociedad compleja

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Dicen que en la vida corriente, ahora mismo, aquí cerca o más lejos, hay mucha historia. En unos casos su presencia se escribe con mayúscula, cuando se habla de monumentos, gestas o personas célebres, símbolos o banderas, venerados todos para engrandecer la patria. Aseguran que es una forma de reafirmar las raíces de la gente en el territorio. Sin embargo, la historia es en buena parte la realidad posible, mucho más próxima y con minúscula; está formada por retazos de las personas. Estas van dejando una serie de deseos y afectividades en su círculo social, en las cosas y en el territorio.

Las historias del pasado son utilizadas para imaginar futuros y atraer a la gente. Lo comprobarán si leen los periódicos o escuchan la radio. Asómense a los medios nacionales o internacionales. No tardarán en comprobar que se utiliza lo glorioso que se fue –ahora en forma de nacionalismos fronterizos y de verdades inventadas– y lo que se posee en el presente para construir lo que se quiere ser, por más que mucha gente quede al margen.Hay que asegurar historias de futuro multidiversas entre todos.

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