Demasiadas escuelas se asemejan en esencia a una factoría que quiere elaborar los mejores productos en forma de estudiantes

Craso error porque por la escuela circulan personas y estas no admiten diseños; son ellas mismas las que dan forma a sus capacidades. Si nos atrevemos a semejante afirmación es porque puede que ahora ya no se nos echen encima quienes lo ven de otra forma, como nos sucedió cuando escribimos La factoría educativa; ahora también lo ha dicho Andreas Schleicher, el mandamás del PRISA. En las escuelas españolas domina la reproducción del conocimiento –rutina, calendario y exámenes-, como si eso tuviese algún valor hoy que todo se encuentra en internet. También ha afirmado con rotundidad que el cambio de las leyes educativas, costumbre muy española, no ha supuestos cambios en la práctica educativa.

Basta ya de parches políticos a la necesaria transformación de la escuela; hace falta más dinero, mejor empleado y profesionales mejor formados. Hace un tiempo que a las Facultades de Educación acceden buena parte de quienes no pueden entrar en otras carreras. En su estudio de Grado, deambulan muchas veces entre cuestiones que poco los acercan a la práctica escolar.

Pregúntense a favor de quién y sobre qué educamos, como hace este artículo de Carlos Aldana en eldiario.es.