La Cumbre de París despertó la conciencia climática, pero esta es muy vaga y huidiza en gobiernos y ciudadanos

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En particular cuando se trata de poner en marcha desde los gobiernos lo acordado en la Cumbre de París en 2015. Ahora la Eurocámara eleva la reducción de la emisiones de dióxido de carbono hasta el 45 % para 2030, en comparación con los reales en 2012. Los fabricantes de coches han hecho llegar sus gritos hasta la estratosfera. A ver, un asunto sencillo de entender: hago algo que perjudica la salud y la de todos, que día tras día tiene peor solución y a pesar de eso sigo. No acabamos de encontrar las respuestas a esta situación crítica, se nos acumulan las preguntas, propias y de los demás. ¿Será la condición humana? Mientras, el tiempo del compromiso parisino se contrae.  De hecho, hasta el Tribunal de Cuentas de la UE acaba de echar la bronca por los retrasos en limitar la contaminación del aire. ¿Llegará a tiempo el Gobierno español y los autonómicos, que también andan muy oscuros, en cumplir lo comprometido? El día 1 de enero de 2019 empezará a despejarnos algunas dudas; aunque nos tememos que el asunto está feo, máxime estando el presidente Trump tan beligerante y con gobiernos esperando a secundarle en el desapego anti contaminante. Por cierto, varias grandes ciudades del mundo, Madrid y Barcelona entre ellas, ya han reducido sus emisiones manteniendo la misma actividad económica. ¡Hay que querer!

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