Hubo un país llamado Siria; y vivía gente como nosotros

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El olvido es un antídoto contra el sufrimiento pero también una manera de esconderse de las responsabilidades, o desdeñar los afectos. Hace 7 años empezó la guerra en Siria; un desastre humanitario que no ha dejado de crecer. Un país roto en el sufrimiento de los muertos, desplazados, damnificados y que ya no será una comunidad. Hace unos años, una foto del niño ahogado en la playa nos conmocionó, pero eso no ha sido suficiente para lograr el milagro de restituir una parte de lo perdido. Ahora los gobiernos de los países que acogen a millones de sirios les invitan a volver a lo que queda del que fue su país, pero tienen miedo. Tan cerca pero tan lejos. La presión internacional habrá tenido sus efectos pero dudamos de su eficacia. Los niños y niñas sirios, como los otros niños refugiados que hay por no se sabe dónde, suponemos que volverán a la improvisadas escuelas en los campamentos de acogida después del verano. ¡Presionemos a nuestros gobiernos para que no olviden que Siria existió alguna vez! Pues hemos escuchado que no es imposible que haya una nueva explosión de migrantes siriostras la que se espera sea la batalla definitiva de Idlib.

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