El agua potable escasea cada vez más ante la impasible mirada de los que mandan o consumen

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El agua cristalina era un espejo donde mirarse quienes usaban sensibilidades literarias para trasmitir sus emociones, pero perdió aquel don que la naturaleza tardó tantos años en dibujar. Llegó gente, después mucha más gente; consumió agua, cada vez mucha más agua. La naturaleza le mandó avisos de que el ritmo frenético de consumo impedía su regeneración; al final dijo basta, en algunos sitios y momentos, y redujo su presencia hasta que la escasez se convirtió en normalidad. ¿Pero qué es escasez y para qué? Por este despiste colectivo, gobernantes y consumidores tienen la necesidad propia y el deber moral con los demás de hacer un uso adecuado de un recurso que cada vez será más limitado en cantidad y calidad para los usos que se le demandaran; incluso llevársela a la boca.

Me gusta el titular del artículo de El País: La escasez del agua, una nueva normalidad. Léanlo, se enterarán de las prevenciones de los expertos reunidos la semana pasada en la World Water Week. Quizás lo que dicen les invite a gestionar la escasez y a reclamar a sus gobernantes una acción comprometida. Es España andan muy liados en reprocharse cosas; para ellos el agua no existe.

 

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