Un sentido reconocimiento a las moscas, a casi todas

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

Cuando llega el buen tiempo, ahora durante más meses del año, unos visitantes no deseados entran en nuestras vidas: las moscas. Aparecen hasta en las aulas; allí son odiadas, perseguidas o simplemente ignoradas. Si nos detenemos a pensar en ellas, antes de perseguirlas, nos damos cuenta de que no sabemos nada de sobre su vida; incluso puede que ni siquiera adivinemos cuántas alas o patas tienen, si se metamorfosean, cuánto viven, si ponen pocos o muchos huevos, etc. Ni siquiera aparecen en los libros de texto, como no sea para identificarlas como una plaga o explicar con ellas la metamorfosis holometabolia (completa).

Tampoco la gente habla muy bien de ellas, será que son muchas o porque en su afán de chupar todo son un vector de enfermedades; hay que reconocerlo y lo saben bien en América en donde la OMS alerta de la peligrosidad de algunos mosquitos infectadores. Será por eso que hemos inventado de todo para exterminarlas desde la paleta clásica hasta cantidad de insecticidas.

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