Si los grillos desaparecen, ¿Quién nos cantará el transcurrir de los días?

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

La escuela apenas se detiene en educar para la escucha atenta de los ritmos de la naturaleza; acaso lo hace en forma de documentales que magnifican el cambio de color en los bosques, los fenómenos meteorológicos extremos o las peripecias existenciales de los grandes animales. Pero la vida se revuelve de miles de formas, sonidos y colores que cambian a lo largo del tiempo corto como pueden ser una jornada, de un ciclo anual o en los tiempos milenarios. Las especies animales y vegetales interaccionan con su medio: unas persisten y otras desaparecen; es el tiempo largo. Eso no se sabe si es bueno o malo, allá la naturaleza con sus ritmos, deseos y secretos. Nunca nos resultará totalmente comprensible, aunque le dediquemos tiempo y esfuerzo a su estudio.

Ahora mismo, grupos de científicos nos advierten de que los saltamontes, chicharras y grillos europeos están amenazados de desaparición, debido sin duda a la agricultura intensiva, la pérdida de humedales y los efectos del cambio climático. Las ONG ambientalistas pronostican que su ocaso puede suponer el quebranto de todos aquellos animales que se alimentan de estos ortópteros. El grillo, aquel insecto inmóvil y clandestino que como un constante obrero entonaba ansiedades por saber e ignorar, desde un mágico rincón de sombras, en el poema de Mario Benedetti. 

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