Los polos dejarán de estar helados y el Everest, aunque crece, se acercará al nivel del mar

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

Que la playa en donde nos bañamos se acerca a la cima del Everest es un hecho probado con medidas matemáticas, al margen de la exageración premeditada que busca esta afirmación. La distancia entre la altura global del nivel de mar y la cima de nuestro monte más alto se acorta, y no es debido a que la cumbre se erosione a marchas forzadas o que se esté hundiendo toda la cordillera del Himalaya; más bien parece que sucede lo contrario, que la montaña crece algo cada año pues la placa indo-australiana se empeña en no estarse quieta y chocar con la euroasiática.

Siendo rigurosos debemos decir que el acortamiento en metros es debido al aumento generalizado del nivel del mar; así de sencillo. Como los océanos están comunicados, el agua que se vierte en un sitio de la superficie terrestre, por ejemplo, la lejana y desconocida Groenlandia, acabará llegando a todo el Atlántico, o más lejos. Los efectos se sentirán con el tiempo en la línea de playa de ciudades tan alejadas como Barcelona, Lisboa, Lima, Guayaquil o Buenos Aires; en el Caribe la situación puede ser catastrófica. Pero hay otros movimientos raros.

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