La escuela grita; será que los decibelios la han ensordecido

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ECOESCUELA ABIERTA  de El Diario de la Educación 

Las escuelas hablan, cantan, ríen y lloran en una mezcla no programada. Dentro de ellas fluyen voces diversas que muestran episodios concretos y comportamientos consolidados; tanto es así que podrían ser magníficos centros de investigación sobre el sonido y la comunicación en nuestra sociedad. Sonidos que van y vienen, a veces sin escucha; unos suenan mejor que otros, algunos mandan más. Los más numerosos los emiten preferentemente los escolares. Los hay graves y agudos pero dominan estos últimos debido a la longitud de las cuerdas vocales de los más pequeños; en los centros de Secundaria la cosa cambia. La coincidencia de tantos sonidos –de frecuencias, volúmenes y tonos tan diferentes– convierte las conversaciones en murmullo, incluso en ruido, que es más o menos el sonido no deseado. La escuela es ruidosa por naturaleza mientras en las clases se anhela el silencio; así opinan muchos profesores.

Pero los ruidos llegan a la escuela desde todos los lados. Seguir leyendo en El Diario de la Educación.

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