Desigualdades educativas en el mundo: suma y sigue para restar la esperanza

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Durante un tiempo se dijo que la nueva cultura social había hecho suyo el compromiso de proporcionar bienes públicos mundiales para la educación, como una muestra de solidaridad emocional. Sin embargo, la realidad es que los bienes disponibles son escasos, están mal financiados y rara vez se coordinan; ni siquiera se hace una correcta búsqueda de datos, ni se destina el dinero necesario para ello. ¿Se acuerdan de aquella ilusión del ODS 4 para 2030? El gasto público en educación cada vez es más asimétrico, la brecha ricos pobres se ahonda. Además, para algunos la estafa no es solo que los pobres puedan ir o no a la escuela; es que allí no aprenden lo que realmente les sería útil para remontar una parte de su desigualdad social.

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