Los bosques boreales vírgenes pasan a ser papel higiénico, una metáfora de la negrura ambiental

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Acostumbramos a ver los bosques como una masa verde reconfortante: añade belleza al paisaje y nos provoca beneficios; salud y espíritu reconfortados. Pero los bosques son algo más: una conjunción de interacciones entre seres vivos y el medio físico. Así lo entienden en Greenpeace que ha lanzado una campaña para llamar la atención sobre la pérdida de los bosques boreales. La corona ambiental que estos forman desde Alaska y Canadá hasta los confines de Siberia juega un papel fundamental en la regulación del clima pero además conforma un hábitat biodiverso, merecedor de conocimiento y comprensión. A pesar de que algunos son reliquias del pasado, todavía vírgenes y por tanto venerables, su vulnerabilidad es cada día mayor ampliada por empresas que talan sin control para procurarnos maderas y papel higiénico. La próxima vez que vayamos al baño o nos limpiemos los mocos preguntémonos de qué bosque habrán salido. No se trata de culpabilizarnos, sino de hacer un uso racional de estos productos y exigir la protección de los bosques boreales todavía vírgenes.

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