El reloj circadiano mantiene el desarrollo de los seres vivos, pero está en riesgo, despistado por el cambio climático

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El Nobel de Medicina 2017 fue concedido a los científicos que pusieron en valor la existencia del reloj circadiano en el metabolismo de los seres vivos, un mecanismo que fundamental en la salud humana. Pero el asunto llega hasta las plantas. Decir que estas tienen un reloj interno puede parecer atrevido a algunos, afirmar que los sincronizan según las revoluciones de la Tierra es una aventura. Pero parece que sí, que son las proteínas quienes tienen un papel importante como reguladores de ese ciclo circadiano del que tanto se habla. Pero es que además esos extraños, o no, relojes ayudan a predecir el cambio climático, y nos atestiguan por sus marcas que antes ha podido haber otros cambios climáticos de diferente duración e intensidad.

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