El reloj de las plantas está desquiciado, afectado por el calentamiento global y nuestra ignorancia climática

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Los científicos se han preocupado desde hace tiempo por conocer las causas y duración de la llamada “Pequeña Edad de Hielo” que comenzó bruscamente entre finales del siglo XIII hasta el XV y duró casi 500 años, afectando espacialmente al norte de Europa. Algunas investigaciones achacan el cambio brusco de aquellos años a las erupciones encadenadas y duraderas de cuatro volcanes de las zonas tropicales que proyectaron a la atmósfera enormes cantidades de partículas que reflejaban la luz solar y provocaban el enfriamiento troposférico generalizado. Las plantas, sensibles a los cambios climáticos, avanzan o retroceden, lo mismo en latitud que en altura. Tenemos textos de aquella época escritos en los monasterios que hablan del avance y retroceso del olivo, incluso de la influencia anterior de las oscilaciones climáticas en la navegación. El fenómeno también es constatable a partir de unos dibujos que nos dejó Humboldt de las plantas andinas en 1802, que hoy han ascendido buscando temperaturas más bajas. Ahora vemos que los árboles reverdecen cada vez antes, contradiciendo lo que hasta hace unos años llamábamos primavera. Las plantas se mueven, los árboles reverdecen antes y otras muchas cosas nos alertan de nuestra ignorancia climática. 

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