La elección de escuela se convierte muchas veces en un bucle ideológico, que siempre perjudica a los más desfavorecidos

Publicado el

image_pdfimage_print

Hace unos años se pensó que dar a los padres la posibilidad de que pudieran elegir escuela para sus hijos era un avance social, pues los centros educativos, en una estrategia de mercado, ofrecerían lo mejor para ser elegidos. Hemos leído en el Blog de la Educación Mundial que en buena parte de los países que se someten al estudio PISA se puede elegir escuela. Pero resulta que lo que puede ser interesante, conveniente, a nivel individual parece que no mejora el sistema en su conjunto. Es más, la elección de escuela  no funciona como debería; con frecuencia puede acrecentar las desigualdades y desmejorar la educación de calidad. El artículo que aquí se comenta dice que las familias sin información tienen menos posibilidades de elección, que a veces la composición del alumnado de la escuela determina la elección; en otras ocasiones las dotaciones de las escuelas atraen. En este caso las públicas suelen llevar la peor parte; observen la ilustración del artículo. Al final, la escuela segrega, es un bucle social que no está resuelto a pesar de que supuestamente las familias pueden elegir. Observen lo que dice también el artículo: “Los estudios han demostrado una y otra vez que la elección de la escuela beneficia a las familias más ricas, al tiempo que margina en mayor medida a los padres y escuelas desfavorecidos.” Miren a su lado y vean si sucede así. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ecos de Celtiberia