La ciudad grita, incívica a pesar de su función. Los ruidos la han hecho sorda, insensible a los males de sus habitantes

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El ruido en las ciudades es creciente, porque los desplazamientos y las actividades cotidianas se combinan creando un ambiente ensordecedor, que casi nadie lo escucha; no lo consideran un contaminante ambiental que deteriora la vida. Estamos sumidos en una vida de ruidos que provoca alteraciones en la salud pero apenas nos molestamos en reducir el volumen de nuestras emisiones sonoras. En las calles el ruido manda, pero también en los lugares públicos y en nuestras casas; no se pierdan los mapas del ruido. No nos asustan noticias como esa que dice que en España se producen al año unas 1.000 muertes prematuras a causa del ruido, o aquella otra que asegura que el ruido perjudica gravemente a unos 12 millones de españoles. Pero el asunto no solamente es grave aquí. En Europa se ha constituido una asociación “Réseau Européen Vivre la Ville!” que lucha por disminuir el ruido nocturno de los centros urbanos; merece la pena leer su manifiesto. El ruido es universal; las ciudades del mundo chillan cada vez más, con Guangzhou a la cabeza. No es extraño pues China es el país más ruidoso del mundo. No se pierdan tampoco este artículo de eldiario.es.  Si quieren conocer más detalles del asunto lean el Informe Ruido y salud de DKV. Si la ciudad se vuelve incívica es porque los ciudadanos quieren, o no les importa. Por cierto, ¿cuánto ruido, a qué horas y de qué tipo emite usted?

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