Tiempo de vacaciones. Consejos nada escolares para disfrutar de la naturaleza veraniega

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El verano nos ayuda a cerrar los libros de texto y muchas veces nos invita a vivir la naturaleza. Esta enseguida contraría lo que dicen los otros, aquello que nos tuvimos que aprender con esfuerzo. Las complejas clasificaciones de seres vivos -ejercicio científico para distinguirlas en forma de claves- no existen como tales aquí, todo está mezclado en un complejo muestrario de vida y cosas, sin más. Encontramos que salvo la salida y la puesta de sol, nada allí está regulado por nadie; lo contrario que en nuestra vida de los rígidos horarios, que en verano rompemos a conciencia, apartados los libros de texto. La vida natural está plena de libertades para todos seres, en realidad cada uno de estos está condicionado por los ritmos de los otros, que no son siempre los mismos. ¡Vaya!, nos aprendimos lo del equilibrio ecológico y es un engaño porque nada está quieto permanentemente. El morir o vivir de tal o cual especie -que hemos estudiado en clase y buscado en Internet sus causas- sucede allí sin más preámbulos; no se acostumbra a maldecir la negligencia de los individuos que no supieron adaptarse a los nuevos tiempos o climas. Las cosas son como son: cada una tiene sus consecuencias y ninguna surgirá o cambiará en vano, por más que a menudo no lo entendamos. ¡Ah, y no forman lecciones ni quieren darlas! En consecuencia, no es un lugar para visitar sino para vivirlo. 

 

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