El papel de la escuela en la búsqueda de la convivencia social, construida en torno a valores universales

Publicado el

La convivencia es una experiencia, siempre inacabada, que enriquece a los individuos, y los obliga a pensar, absortos como están muchas veces en mirarse a sí mismos. Sucede en la sociedad individualizada, esa que ahora manda más que la compartida. Priman los desencuentros. La escuela, que es un reflejo social, se daña con esos ejemplos. Ahora dicen, proclaman, que se van a atender los acosos en el medio escolar como forma de educar en la ciudadanía. Bien y mal, según se mire. Bien porque ya era hora de que recapacite sobre el sentido de educar, alejado de lo que es corriente en los propósitos organizativos y curriculares que marcan las autoridades educativas. Mal porque evidencia que algo no funciona bien en nuestra sociedad democrática que, recordémoslo, siempre será imperfecta. Incluso leemos que va a haber un docente dedicado a evitar el acoso escolar. El artículo de “El Mundo” contiene suficientes elementos: mediadores, presupuestos, Observatorio de la Convivencia, protocolos, registro de casos, etc., para realizar un debate sosegado en la escuela, en los departamentos y en las Comisiones de Coordinación Pedagógica. Adelantémonos al futuro.  Necesitamos una escuela sustentada en valores universales, pero si la sociedad va por otro lado fracasaremos en el propósito. Por cierto, nos iría bien que los legisladores lo creyesen de verdad, que los valores universales fuesen su espejo, que no lo empañase el tiempo.

image_pdf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Ecos de Celtiberia