La naturaleza late a su marcha; los humanos aún no entendemos sus episodios arrítmicos.

Han transcurrido cinco años desde que un seísmo sacudió Haití. Los muertos fueron demasiados, los supervivientes empeoraron su mísera vida. Dos millones de personas se quedaron sin hogar. La cosas van cambiando, pero excesivamente despacio según denuncia Amnistía Internacional en 15 minutes to leave”. Poseer una vivienda digna y duradera es todavía una quimera para demasiada gente. Siguen necesitándonos.