La ciencia aplicada está viva para contestar con argumentos la mentira de aquellos que achacaban el fracaso escolar a la genética

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Tenían el poder, por eso podían decir lo que quisiesen: “no merece la pena enseñar a los torpes”. Semejante aportación salió del Instituto de Estudios Económicos de la CEOE, la patronal española. Todo para ahorrarse unos euros, o impedir que la educación fuese una lanzadera social. ¡Cuánto nos acordamos de Camus o Muñoz Molina!, de lo que decían los Informes PISA que asignaban al ambiente socio familiar un factor predominante en el desarrollo educativo.  Pero ahora la ciencia se pone de nuestro lado para demostrarles (nos) que las cargas genéticas relacionadas con el éxito educativo tienen un efecto mínimo en el ficticio universo de los torpes, aunque sean 74 las variantes que no ayudan, según publica la revista Nature. Algunos, que no hemos empeñado en enseñar a aprender durante 40 años, ya intuíamos que el ambiente era el factor dominante en el éxito escolar, que las familias favorables al hecho educativo, y sin excesivas cargas existenciales de futuro, daban a chicas y chicos el mejor acomodo para educarse. Eso sí hacía falta que vivieran en un país aparente.

Un comentario sobre “La ciencia aplicada está viva para contestar con argumentos la mentira de aquellos que achacaban el fracaso escolar a la genética

    Angel dijo:
    17/05/2016 at 08:24

    Si el «ambiente» es el número de libros que hay en un hogar estoy completamente de acuerdo.Por cierto lanzó una pregunta ¿se permite a los centros concertados seleccionar con diferentes artimañas a aquellos alumnos con un ambiente más favorable ?
    Deduzco que no vivimos en un país aparente …

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