GAZA: nada junto a nadie

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No es nada porque en realidad poco fue, más bien nada se supo de lo que pudo ser.

Aquella tierra se ha borrado de los mapas camino de no ser nada, en todo caso un apéndice purulento.

Nada es cuando la ética enmudece, mucho menos si nadie la cultiva como debiera.

Cuando pronunciamos la palabra nada estamos negando su no existencia, nos legó Wislawa Szymborka.

Crear de la nada es un maravilloso ejercicio bíblico, reducir todo a la nada parece un sarcasmo que va contra esa aventura creacionista.

Nadie es en Gaza, porque un número poco dice sino se concreta en qué.

Nadie vive allí porque a todos visita la muerte en distintos estados y variadas dolencias.

Apenas nadie dice nada sobre aquel lugar que no existe en el cual no malvive nadie (sic).

La ética puede ser nada si la reducimos a nadie.

A este paso, si le damos tiempo no quedará nada ni nadie. Así justificaremos su no existencia.

Se dice que los ojos ven, que los oídos escuchan, que los cerebros piensan. Error grave porque todo esto se queda en nada o en manos de nadie.

El infierno en tierra firme, nada más ni nada menos.

Hay personas que nada valen, tan poco que se convierten en nadie.

La atención de nadie a las no noticias de Gaza se compensa con la euforia deportiva de los medios de comunicación.

Gaza no participará en las Olimpiadas de París. ¿No tienen nada que mostrar? Nos hubiera gustado ver su bandera a media asta en los estadios de la Eurocopa. Al menos que desfile su bandera con crespones negros en la olimpiada, ¿portada para nadie?

Nada de nada: la insensatez total si se refiere a personas que deberían ser algo.

Nada de nada poco dice; parece que sería más adecuado nada de algo o nada de casi todo.

Narrar la realidad no sirve de nada si no se le añade algo, nos predijo Italo Calvino. Mucho peor si no lo concretamos en nadie.

Si la nada y los nadie se cronifican dejan de ser. No es necesario que Nadir me lo demuestre.

¡Nada!, que no hay manera de que Gaza y los palestinos dejen de ser nadie.

Pero tiempo al tiempo, nada será porque no quedará nadie.

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